Ha sido la pasada una buena semana en relación con el mundo laboral y la Defensa puesto que se ha confirmado el contrato de fabricación del nuevo Vehículo de Combate del Ejército español, el VC 8X8, que viene a sustituir al viejo BMR 6×6, Blindado Medio a Ruedas, que ha transportado y protegido a nuestros soldados desde 1980, tanto en España como en las operaciones exteriores en las que ha intervenido, Bosnia, Kosovo, Iraq o Afganistán, y las que vendrán.   

El nuevo Sistema de armas, mucho más robusto y eficaz que el anterior –han pasado 40 años- será construido en parte en las instalaciones que Santa Bárbara Sistemas mantiene en Trubia, la vieja Fábrica de armas, donde se dará forma a la barcaza del mismo generando con ello trabajo para entre siete y diez años a un buen número de especialistas, parte de los cuales ya trabajan en el Ajax para el Ejército británico o el futuro Vehículo de zapadores español.

La relación con Asturias no se acabará con la construcción de esa parte del VC 8X8 puesto que los soldados del Regimiento del Príncipe nº3, el antiguo Tercio Viejo de Milán, serán sus usuarios cuando, como llevan haciendo en los últimos años, sean llamados a desplegar en las distintas operaciones exteriores en las que los compromisos internacionales de nuestro país los hagan necesarios; como en el Líbano en la última ocasión. Son los mismos soldados del acuartelamiento Cabo Noval que montaron el hospital de campaña en el HUCA cuando el covid campaba a sus anchas en el mes de marzo pasado.

Ese Regimiento ya cuenta con jóvenes oficiales formados en la Academia General de Zaragoza en el nuevo plan de estudios en el que, además de la formación militar, cursan estudios de grado en Ingeniería de organización industrial; los mismos estudios que este año se comienzan a impartir en la Escuela Politécnica de Gijón en donde, según me cuentan, ya hay varios jóvenes asturianos matriculados pensando en su futura formación militar. Estamos, pues, ante una curiosa y afortunada combinación de circunstancias que deberían reforzar aún más los lazos de Asturias con la Defensa; entendiendo ésta como algo más que un ministerio, contemplándola como el elemento que da seguridad al transcurrir de una nación.

En estos tiempos de zozobra, de la mano del covid-19, Asturias se mantiene por ahora a distancia del azote más duro de la pandemia, pese a ello, parece que el Principado pedirá también la colaboración de parte de esos 2000 rastreadores militares formados por el ministerio, lo que viene a refrendar, una vez más, esa relación de Asturias con el Ejército. Que siga así.         

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