¡Cuántas veces!, en duda, he preguntado
¿Qué existirá en lo interno del cerebro,
no solo del humano más alzado,
sino en brutos, y aún plantas en requiebro?

Indagar lo quisiera. Ya que existen
en un momento buenos sentimientos,
y de sana alegría se nos visten,
y de amor, y belleza, y de contentos.

Y en el siguiente instante, sin motivo,
cual negra nube brota de la nada,
nos colma de un horror desaprensivo,
y de odio nos anega, y muerte alzada.

Quisiera yo, borrar sus reacciones
malignas, porque no dañen mi vida,
desterrando de él, malas acciones,
para encontrarme en gloria bendecida,

disfrutando los campos, los placeres,
de la pura amistad que nos ensalza,
del amor primoroso de mujeres
que es perfecto equilibrio de esperanza.

Y dichoso vivir, la ¡vida bella!
gozando de lo hermoso que ella tiene,
y fuera ¡viva luz!, de pura estrella,
que nos dé el feliz sino, que conviene.

Mas, ese sueño hermoso, poco dura...
Estamos en un mundo de dolor,
pero en la mente una virtud perdura...,
la virtud del amor, del puro amor.
Publicado en su libro Poevas, MADRID, 2010.

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