Servilismo

Servilismo

Mi cerviz nunca se inclinó ante el miedo,
ni nunca a la maldad y altanería,
ni ante rey, ni a gobiernos que pro credo
mantengan la mentira y la falsía.

Siempre permaneció a sus ideales
de fiel sinceridad y honra preclara,
innatos en mi ser, de naturales
ideas, como luz que irradia el ara.

Siempre le cautivaron los valores
de justicia y perdón, magnas virtudes,
que procrea el Amor de los Amores
donando sus excelsas gratitudes.

Y solo ante Él, hay que mostrar rendida
la testa nuestra y corazón penados,
pues nos da hermoso mundo y bella vida
en ascensión a etéreos reinados.

Y a través de nuestra alma inmaculada
anhelemos su esencia poderosa
por gozar de existencia regalada,
cual agua que belleza da a la rosa.

Y poder consagrar la vida entera
aspirando su incienso embriagador,
por lucir como grata primavera
al mundo, en alegría y en amor.
Publicado en Poevas, Madrid, 2010
La puerta

La puerta

Alguna vez lo pensamos: ¿Belleza tiene una puerta?
Según esté de labrada, podemos encontrar bella.
Mas no una puerta cualquiera de casa que está desierta,
y de madera roída, porque el tiempo dejó huella.

Mas yo, ¡si veo belleza...!, y recuerdo en muchas horas,
la puerta esa, que chirriaba, abriendo o cerrando aún lenta.
La puerta, que, ¡cuántas veces!, en amanecer de auroras
miraba porque saliera, la dulce ninfa que alienta...

Que alienta mis tristes sueños, cuando ¡ha tiempo!, disfrutaba
miradas, de virgen pura, mañanas y gratas tardes...,
las tardes en que con niñas y con niños se jugaba
al corro, en dulces canciones de amores, haciendo alardes.

Aquel mi primer amor, con su virginal pureza,
me colmaba de locura, me cubría de ilusión;
me sabía a gloria plena, en deleites de belleza,
y le daba fuerza inmensa a mi tierno corazón.

La guadaña de los tiempos, se cruzó en nuestros destinos.
Y diversas circunstancias me alejó del caserío...,
de aquel pueblo, que, aunque chico, sin haber casi caminos,
de hermosuras lo llenaban, los campos, valles y río.

Me acogió la gran ciudad, de edificios magistrales,
de los parques tan hermosos y majestuosas flores.
Me dio brillante carrera, amigos intelectuales,
grandes fiestas..., y aún más, me dio encantados amores.

Amores de excelsas diosas..., de tan divinas mujeres
ofreciéndome sus cuerpos y sus labios de ambrosía,
 y encontrándome bañado, en néctares de placeres,
era mi empíreo cielo, en plenitud de alegría.

Mas, con tantos lujos..., tantos..., y felicidad enorme,
sin saber ¡por qué...!, recuerdo aquellos días vividos...,
aquellos dichosos días, que me sentía conforme...,
conforme y feliz, con juegos ingenuos y queridos.

Aunque lo pienso, ¡no entiendo...! ... ¡Si dichoso estoy ahora...!
¿Verdad será...? ¿Será cierto, que el pasado era mejor...?
Si analizamos la vida: ¡Lo que más el ser valora
es cuando existe amor puro! ¡que es el verdadero amor!

Publicado en su libro POEVAS, Madrid, 2010
La mente

La mente

¡Cuántas veces!, en duda, he preguntado
¿Qué existirá en lo interno del cerebro,
no solo del humano más alzado,
sino en brutos, y aún plantas en requiebro?

Indagar lo quisiera. Ya que existen
en un momento buenos sentimientos,
y de sana alegría se nos visten,
y de amor, y belleza, y de contentos.

Y en el siguiente instante, sin motivo,
cual negra nube brota de la nada,
nos colma de un horror desaprensivo,
y de odio nos anega, y muerte alzada.

Quisiera yo, borrar sus reacciones
malignas, porque no dañen mi vida,
desterrando de él, malas acciones,
para encontrarme en gloria bendecida,

disfrutando los campos, los placeres,
de la pura amistad que nos ensalza,
del amor primoroso de mujeres
que es perfecto equilibrio de esperanza.

Y dichoso vivir, la ¡vida bella!
gozando de lo hermoso que ella tiene,
y fuera ¡viva luz!, de pura estrella,
que nos dé el feliz sino, que conviene.

Mas, ese sueño hermoso, poco dura...
Estamos en un mundo de dolor,
pero en la mente una virtud perdura...,
la virtud del amor, del puro amor.
Publicado en su libro Poevas, MADRID, 2010.
Contemplando el mar

Contemplando el mar

¡Oh! ..., inmensa llanura, de perlas en olas,
moviéndote tenue, con pasos precisos,
pareces de jaspe, con luz que enarbolas
bailando caricias, en los paraísos


de playa dorada de arena tan fina,
que pegas los cuerpos al agua exhalar
en gotas, y apenas la viva retina
vislumbra al posarse, al Sol reflejar.


Y allá..., a lo lejos..., allá en lontananza, 
en línea perpleja, colmada de anhelo,
el éter que cubre tu siesta, en bonanza,
en ti, por reposo, se acuesta ese cielo.


Y unir sus esencias de nubes de plata
desea infinito, con ansias de amar.
Y unir sus colores de añil y escarlata
contigo, adorado y excelso amplio mar.


Mecerme en tus ondas de olas nacaradas
quisiera, y rociarme mis todos sentidos,
en suaves masajes de espumas aladas,
bañado en perfumes de efluvios nacidos.


El tiempo me envuelva..., sin que el tiempo corra,
Mirando tu seno, que invita a soñar...
Y así permanezca mi ser, en modorra,
Soñando y muriendo en ti, ¡dulce mar!...

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