Las montañas no son azules

En eso insistía, una y otra vez mi profesora, 
si las veía así coloreadas, 
cuando parecían estar tan lejos.


Y el dibujo se había de borrar, se repetía..., 
pero a mí me provocaba tristeza 
y lágrimas que mi sueño fuese pisoteado, 
apenas sin querer, aunque así era.


Como adulta, me he afirmado en mi convicción 
de que las cosas tienen diferente aspecto, 
dependiendo de la forma, el momento, 
o el sentir que pongamos en observarlas.


La vida misma, puede tener un solo tono, 
o parecer multicolor.
En ella pueden aparecer días grises, negros e infernales, 
y otros de un blanco luminoso que apagamos sin advertirlo.