¿Por qué soy monárquica?

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:OPINIÓN

Me ha tocado en suerte vivir una época en la que los cambios son rápidos y contundentes y tienes que asimilarlos rápidamente, para no quedarte atrás.
Viví la inocencia e ilusión de la infancia en un entorno de seguridad, respeto y cariño, mi familia, mi colegio, mi barrio…, construyeron pilares sólidos con enseñanzas y ejemplaridad sobre los que construir mi vida, mi pensamiento y mis obras.

Con la rebeldía del adolescente vivida en ese entorno aprendí responsabilidad y coherencia, la repercusión de los actos de cada cual, a que es uno y solo uno quien marca su futuro.

La juventud arrolladora, cuando uno sueña que va a cambiar el mundo y va a llegar muy alto, coincidió con cambios radicales en España, viví los últimos años de un régimen, un régimen que ahora intentan cambiar al gusto de latinos, la transición y los primeros años de la democracia … estudiando, saliendo al mercado laboral y planificando mi futuro personal, sin dejar de participar en lo posible en la vida de mi entorno.

Con la madurez vinieron más cambios y vi cuánto puede cambiar todo en un minuto sin control.

Ahora, ya mayor -que no es la palabra que me gusta-, pero con las mismas ganas de luchar, de emprender, de aprender y empezar de nuevo siempre y con fuerzas para ello, evalúo y valoro el presente y mis planteamientos son otros porque sigo creyendo en los valores humanos, en el respeto, el esfuerzo, el trabajo y la libertad de la persona
Por todo esto hoy, soy monárquica.

Soy monárquica constitucional, porque creo en los derechos humanos defendidos por nuestra monarquía, refrendada por la Declaración Universal de los derechos humanos firmada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en París tras la II Guerra Mundial, el 10 de diciembre de 1948 y con la Constitución española de 1978 redactada por políticos de diversas tendencias, buscando con ella defender los derechos de los españoles y su libertad, a la vez que la unidad de España y su defensa, la separación de los poderes legislativo y judicial, que reconoce al Rey como jefe del Estado y votada por los españoles con una mayoría aplastante de los votantes en 1978

¡Cuánto ha pasado desde entonces! Y ¿cómo estamos ahora?

Soy monárquica porque quiero que haya un eje vertebrador en mi país cuando todo cambia y se destruye por la ambición de unos, auspiciada por el desconocimiento de muchos.

Soy monárquica porque no quiero que el futuro de mi país cambie continuamente en función de cómo se haga una campaña electoral, cuántas promesas se hacen y cuántos votos se pueden comprar dando bandazos de un lado a otro, según sea el ganador, la monarquía no será de ningún partido y no dependerá de votaciones con resultados efímeros.
Soy monárquica porque he visto en cargos públicos a personas sin formación, capacidad para desenvolverse, sin educación ni cultura ni habilidades sociales, personas muchas de ellas resentidas que no conocen la realidad vivencial y no buscan más que situarse lo mejor posible con la ley del mínimo esfuerzo, sin valorar consecuencias porque no les importan…

Personas que no habrían pasado la menor prueba en puestos de trabajo y que tal vez por eso van a la política…

La casa real educa y forma a sus miembros desde su más tierna infancia, el heredero de la corona es formado en todas las áreas de las que serán su competencia, se le inculcaran los valores humanos, aprenderá habilidades sociales y protocolo, y será digno representante de nuestro país y defensor del mismo y, además, mientras los partidos políticos actuales, jactándose de feministas pero no siéndolo de verdad, no tienen claro que una mujer sea cabeza de lista y candidata a la presidencia del gobierno, la próxima reina de España será una mujer formada, preparada y educada como lo ha sido su padre y así lo demuestra.

Estas son mis motivaciones para ser monárquica por convencimiento propio.

Hoy me pongo al lado de Su Majestad y le pido que ponga freno a todo esto, que salga más y actúe más, y a los españoles que despierten, que defiendan su país, su vida  y su futuro. Un futuro que es de todos y para todos pero que solo entre todos podemos conseguir, con salud y paz.

*María Belén Estevan Fernández