lunes, mayo 20, 2024

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Rosalie Gicanda, el rostro de un pueblo

Este día 7 de abril pero de 1994 empezó un episodio que nunca debió suceder. El genocidio de Ruanda entre hutus y tutsis. Duró hasta el 15 de julio dejando 1.000.000 de muertos de la etnia tutsi asesinados por los hutus y uno de los rostros inocentes de aquella masacre fue Rosalie Gicanda, quien curiosamente, fue la última Reina de Ruanda.

Nació en 1928 perteneciendo a la etnia tutsi y a los 13 años la casaron con el Rey Mutara III. Ruanda era una monarquía absoluta y unida a Burundi, pero al mismo tiempo era una colonia belga en donde la separación racial no solo entre los belgas, sino también entre hutus y tutsis y el dominio de una minoría sobre la otra que era mayoritaria avivó lo fuegos del odio en los siguientes años.

El reinado de Rosalie y Mutara III terminó el 25 de julio de 1959 cuando el Rey murió en extrañas circunstancias a los 48 años. Su esposa sostuvo que había sido envenenado y que los belgas estuvieron detrás del regicidio. El hermano menor del Rey, Kigeli V, se convirtió en el último Rey y fue depuesto en 1961 por un golpe de estado. Tras la abolición de la monarquía la Reina Viuda se retiró a vivir a Butare, junto a su madre y otras damas de compañía.

Cuando empezó el genocidio ruandés Butare fue una de las zonas donde más represión hubo contra los tutsis. El 20 de abril de 1994 un destacamento de soldados al mando del teniente Pierre Bizimana, actuando bajo las órdenes del capitán Idelphonse Nizeyimana, secuestró a la monarca junto con otras personas desde su residencia. De allí la trasladaron con otros cautivos a la parte de atrás del Museo Nacional y los fusilaron. Solo sobrevivió una niña, quien contó lo sucedido después. Dos días después la madre de la reina también fue asesinada. A petición de un sacerdote, el alcalde de Butare, Kanyabashi, recuperó el cuerpo de la reina Gicanda y fue sepultada en el patio de su casa.

La Reina era un símbolo viviente para los tutsis, y su homicidio fue un fuerte impacto público. Señaló efectivamente el inicio de asesinatos en masa en el área de Butare, que presenció algunas de las peores atrocidades cometidas durante el conflicto como ya he contado.

En 1998 una Corte Marcial localizó a Bizimana y tras juzgarlo fue condenado a muerte. En 2009 Nizeyimana fue localizado en Kampala, Uganda y lo arrestaron. Fue extraditado de vuelta a Ruanda y condenado a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda en 2012 por ordenar el asesinato de la monarca tutsi así como de otras personas de la etnia.

La historia de la Reina Rosalie Gicanda es solo una de las de millones de personas que perdieron la vida en aquella matanza injustificada. Solo espero que Ruanda avance unida y sin importar ya de que etnia sean sus habitantes. La unión de los pueblos es la semilla que plantará el jardín de la concordia contra las tempestades del odio.

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