Excelso poeta Antonio Machado,
llamaba, si quería, a su fiel musa,
corriendo, acudía, patidifusa,
y un poema dejaba adornado.

Sólidas, bellas y ricas metáforas
fluían regladas en un instante
y él transcribía como fiel amante
adelantándose como catáforas.

Te pido recibas este homenaje
sencillo, pero con el corazón,
pues te lo ofrezco como aprendizaje,
alegría, y gran admiración
que, pasito a pasito, algún día
estará mi musa en activación.

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