Un poema, digamos, perenne

Tenemos poemas de todos los estilos, desde que salimos de nuestra lengua madre, el latín, y no hace falta que sean actuales, para identificarnos con su latir, basta recordar a Lope de Vega, Bécquer, Garcilaso, Juan Ramón Jiménez, Lorca o Machado…

Salvando las distancias, aspiro a que igual que con los citados nos hemos estremecido, pues que éste que, ha tiempo compuse, deseo afloren en sus almas algún bello recuerdo, eso me ha motivado al compartirlo.

Tomó vida, hace muchos años, pero creo, no ha envejecido.

Sé, que quienesquiera que hayan amado mucho, tendrán algún que otro recuerdo similar, que viva dentro de este poema y los que disfrutan ahora, la dicha real en sus vidas, algo de estos sentimientos los harán suyos, incluso los que sueñen con vivir un gran amor, si aciertan a leerlo por casualidad, no les parezca tan arcaico, algo vislumbrarán, con el despertar de sus vidas.

SOMOS

 Un batir de alas,
 silencio al atardecer,
 aguas tranquilas emergiendo,
 un abrazo en el querer.
 Tintineo de campanillas,
 olas bravías de la mar,
 un grito al amanecer,
 un beso y otro en tu ser.
 Un libro de aleluyas,  
 la eclosión de una flor,
 salvaje torrente sin cauce,
 un dulce susurro, mi bien.
 El balanceo de una cuna,
 un gemido del ayer,
 aguas nuevas cantarinas,
 la dicha de un nuevo ser.
 Todo esto que sentimos,
 es nuestro, es nuestra segunda piel.
 Pues, somos eso:
 Ala, espuma, y ola,
 silencio y grito,
 día y noche,
 hoy y ayer. 

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