“Los españoles merecen un gobierno que no les mienta” es una frase lapidaría y con una enorme carga política que, pronunciada por Rubalcaba en la víspera de las elecciones tras los atentados del 11M, consiguió dar la vuelta a las encuestas previas, retrasando la llegada de Rajoy por ocho años, y llevando al poder a Zapatero para que rompiese los acuerdos implícitos de la llamada Transición y de nuevo España se dividiese en dos mitades machadianas.

Zapatero generó cambios en su primer gobierno, especialmente en lo social. Se apoyó en la boyante economía que había heredado, pero, cual cigarra leonesa, se dedicó a disfrutar de su aparente popularidad y descuidó las alertas económicas. En su segundo mandato la crisis amenazaba de manera clara, pero prefirió hacer oídos sordos y mantuvo al país, junto con su ministro Solbes, en la creencia de que nosotros estábamos mejor preparados que todos.

La crisis, una crisis global, llegó también aquí, como ahora un poco más tarde, pero aún así no nos habíamos preparado. El resultado fue una convocatoria de elecciones anticipada y una gravísima derrota para el partido socialista, y un partido popular con una mayoría absoluta que no supo gestionar y que solo sirvió para sacarnos de la crisis de una forma larga y penosa que algunos aún sufren.

Ahora nos encontramos con un caso bastante similar. La crisis no era económica, lo era sanitaria y también avisaba con tiempo. Y tampoco en esta oportunidad se han aprovechado los plazos, tampoco en esta ocasión el gobierno socialista ha sabido sacar partido de lo que otros hacían, China, Singapur, Hong Kong, etc. De nuevo se ha preferido jugar la carta de la tranquilidad y el sosiego “Tenemos una de los mejores sistemas sanitarios de mundo”, “No es necesario alarmarse”. Ahora ya no hay tiempo para la “contención”.

Hoy el señor presidente ha salido a dar la cara, sin periodistas que pregunten directamente, para trasladarnos una retahíla de medidas económicas que pueden dar alivio a algunos pero que no parece que sirvan como tranquilizante para la población que empieza a angustiarse al ver que vecinos como Italia, a la que hace poco se tachaba de alarmista, aplican medidas drásticas en todo el territorio mientras aquí descargamos responsabilidades en técnicos y gobiernos autonómicos; o apelamos a la disciplina olvidando que si no se ha inculcado previamente solo cabe imponerla. Se echa en falta alguien que mande.

El dinero, que es muy cobarde, nos está diciendo en las Bolsas que está crisis es mucho mayor que la del 2008. Esta crisis mata a las personas y a la economía.

Los españoles no merecen un gobierno que les mienta.

*Versión en asturiano en abellugunelcamin.blogspot.com

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