Agatha Christie murió un 12 de enero de 1976 a los 86 años. Dejaba casi 50 años dedicados a la escritura y a un Hércules Poirot y a una Miss Marple que sobreviven al paso del tiempo. Ella renovó, como hizo Connan Doyle con su Sherlock Holmes, todo el género de la novela policíaca. Ambos poseían además un vasto conocimiento en el campo de la farmacología y las sustancias, pues no debemos de olvidar que Connan Doyle era médico y que Agatha trabajó como enfermera en hospitales durante la I y II Guerra Mundial, en donde adquirió todo el saber respecto a los medicamentos y a los venenos que luego usaría en sus múltiples crímenes literarios.
Es imposible que mueran la escritora y sus personajes, están más vivos que nunca. Es la autora más leída de Reino Unido solo por detrás de Shakespeare y Churchill y las versiones fílmicas de sus libros no paran de llegar a la gran pantalla o de reemitirse en la tv. ¿Quién le hubiera dicho a aquella niña de Torquay que las visitas a su tía abuela, que comentaba los crímenes de la prensa con sus amigas en su salón iban a inspirarla para crear a Miss Marple? ¿O que un dandi belga exiliado en Londres por la guerra de 1914 le inspiraría para crear a Poirot? Nadie, todo fue escrito, nunca mejor dicho. Como bien dijo en una entrevista:
-Las mejores ideas para escribir novelas me vinieron fregando platos o estando en la bañera.
Sin duda un punto a lo muy Agatha Christie.



