De no haber visto PERSÉPOLIS en 2010 nunca habría conocido Irán, ni su historia ni a mis amistades de ahora, ni la incansable lucha que lleva su pueblo batallando desde 1979. Gracias a Marjane Satrapi tengo la conciencia aún más fortalecida en que si nadie hace nada e intenta cambiar las cosas todo irá a peor.
A su modo y durante los 30 años que vivió en el exilio usó su arte y talento para denunciar las atrocidades del régimen que le robó su infancia y sueños de futuro, siempre, batallando como le enseñaron desde pequeña. Tristemente hoy y consumida por la pena que le causó la muerte de su esposo más las desgracias acaecidas en su país ha dejado este mundo a los 57 años en París, donde habitaba desde 1994.
Marjane nació en 1969 y pasó su infancia en Teherán a donde su familia se mudó 20 días después de su nacimiento. Su familia pertenecía a la clase media-alta iraní y a su vez, y de hecho esto es un dato curioso en la vida de la autora, pertenecía a la realeza, porque su bisabuelo fue Nadir Shah Qajar, monarca de Irán entre 1848-1896, hasta que la dinastía fue destituída por el parlamento y sustituyéndola por la dinastía Pahlavi en 1925. El abuelo materno de Marjane fue un príncipe y comunista que luchó contra Reza Shah el cual lo encarceló en varias ocasiones.
Estudió en el Liceo francés de Teherán y sus padres, intelectuales y con ideas progresistas, participaron en la revolución de 1979 contra el Shah, hasta que esta adquirió el tinte islamista actual y el estilo de vida que hasta entonces Marjane había conocido fue abolido de un plumazo por el puño de hierro de Jomeini. De ser una niña de educación laica pasó a ser una niña con velo y en un colegio islamista. Las desgracias y la represión golpearon a su familia en la figura de su tío Anoosh, quien estuvo 9 años encarcelado por luchar contra el Shah y fue liberado cuando la revolución triunfó, pero el nuevo gobierno le fusiló por su pasado comunista. La noche antes de su ejecución Marjane lo visitó en la cárcel y este le regaló un cisne hecho de miga de pan, animándole a que siempre fuera íntegra consigo misma.
Con la guerra de 1980-88 contra el Irak de Saddam sus padres decidieron mandarla a Austria a estudiar en el Liceo francés de Viena. Vivió allí entre 1984-1988 hasta que tras una pelea con su casera le hizo vivir en la calle 3 meses, expuesta al frío urbano estuvo a punto de morir de una bronquitis. Tras su vuelta a Teherán estudió Bellas Artes y se casó, pero se divorció un año más tarde. No pudiendo vivir más en Irán por la represión decidió marcharse a Francia donde se casó de nuevo.
PERSÉPOLIS, POLLO CON CIRUELAS o FREEDOOM son de sus trabajos más famosos, el primero refleja su infancia en ese Irán anterior a 1979 y el posterior. No dejó de denunciar las atrocidades de la dictadura en varias manifestaciones y su activismo fue elogiado por muchos. En 2024 S.M el Rey Felipe VI le concedió el Premio Princesa de Asturias y en la ceremonia Marjane denunció como las personas con educación a veces usan el poder para aplastar las libertades e implantar autoritarismos. Rechazó en 2025 la Legión de Honor francesa, en relación con la disidencia iraní y la postura de Francia respecto a Irán y su régimen. No se cortó ni un pelo cuando comentó que abofetearía a Borrell por su pasividad con Irán, yo habría hecho exactamente igual, querida Marjane.
Ahora es libre para volver a ver el Monte Damavand y los Montes Elburz, los cuales veía desde su ventana cuando era niña, pero no será como hubiera querido que fuera. Vuela libre Marjane y gracias por haber mantenido viva la llama de la lucha, nosotros continuaremos por tí.