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260 MADAMES DE STAËL

Una vida de novela, así podría resumirse la de la mujer que enarboló la bandera de Francia en sus escritos y a favor de la libertad contra la tiranía de Napoleón. Una mujer polifacética que si bien valía para escribir una pieza teatral era a su vez capaz de rebatir el discurso de cualquier político, usando su audacia y su pluma. Cumpliéndose ahora este 22 de abril 260 años de su nacimiento no debemos de pasar de largo sin observar la vida de la Baronesa de la Libertad, un título sin duda acorde a su rango y como bien recoge esta obra de Xavier Roca Ferrer.

Desde su nacimiento el 22 de abril de 1766 en el París de Luis XV hasta su muerte el 14 de julio de 1817 en la misma ciudad, la vida de Anne-Louise Germaine Necker fue una constante lucha por vivir, escribir y amar. Creció rodeada de lujos y comodidades y recibió una educación nada acorde a las jóvenes de su época; mientras que tocar el clavicordio, vestir elegante y hablar bien en la mesa era lo más selecto entre las jovencitas de buena familia ella leía a Dante, Shakespeare, Ovidio o Platón y hablaba aparte de su francés natal el inglés, el alemán y el latín. A muy temprana edad destacó por su inteligencia y conversación en el salón literario de su madre, con la que mantuvo una relación de amor-odio e indiferencia, no así con su padre al que idolatraba. Visitó Inglaterra a los 10 años y quedó fascinada por el sistema parlamentario inglés, el cual consideró que era el más apropiado para cualquier reino que desease prosperar. Su vida mejoró cuando su padre fue llamado por Luis XVI para ocupar el cargo de ministro de finanzas, pero sus políticas liberales, díscolas a ojos de la corte, hicieron que el rey prescindiera de él poco después y plantando una de las semillas que desembocarían en el asalto a la Bastilla.

No me andaré con rodeos para decir que el momento más emocionante de Madame de Staël empezó en 1789 con el estallido de la Revolución. Pese a que no tuvo a Luis XVI en buena consideración defendió que las ideas republicanas son bien aplicables en una monarquía constitucional y condenó la ejecución del rey y su esposa en la guillotina. Su inmunidad diplomática al estar casada con el Embajador sueco, el Barón de Staël, le permitieron salvar de la guillotina a varios amigos suyos, aunque al final ella misma abandonó Francia en 1792 para exiliarse en Suiza e Inglaterra. Prosiguen esos años de exilio hasta 1795, cuando regresa, pero pronto vuelve a irse debido a su enemistad con Napoleón y sus escritos contra la política y las invasiones del emperador, convirtiendo su castillo de Coppet en Suiza en su bastión de la resistencia.

Llega el momento de huir en 1812 por estar su cabeza en precio e iniciará una larga Odisea como Ulises. La Baronesa irá navegando por las aguas tumultuosas de esa Europa invadida, pudiendo alcanzar Austria, único país libre de la bota del Corso, para proseguir hasta San Petersburgo y Estocolmo y finalmente alcanzar su amado Londres, en donde vivirá hasta 1814 cuando caiga su enemigo y vuelva a casa como una Juana de Arco segunda y vitoreada por los parisinos. Morirá plácidamente tres años más tarde en una fecha muy señalada para ella, el 14 de julio.

Varios amantes, momentos de depresión, la muerte de su padre y su hijo favorito en un duelo y su dependencia del opio marcaron su vida junto al éxito literario, luces y sombras.

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