La inauguración de la decimoquinta edición de la exposición itinerante en el Museo de la Batalla de Bailén, trasciende la mera agenda cultural para erigirse en un ejercicio de alta pedagogía institucional. Bajo el título «El Rey a los ojos de los pintores españoles», la muestra propone un acercamiento estético entre la Corona y la ciudadanía, despojando a la figura de Su Majestad Felipe VI de la rigidez del protocolo para presentar su impronta humana a través del pincel. Esta iniciativa, impulsada por la Hermandad Nacional Monárquica de España —representada en el acto por su Secretario de expansión y desarrollo, D. Juan José López Martín y la Secretaria de relaciones públicas y comunicación, Doña. Mercedes Martínez Rodríguez—, y acogida con fervor por el Alcalde de Bailén, D. Luis Mariano Camacho Núñez, busca reforzar el conocimiento sobre el papel del monarca como piedra angular de la Constitución de 1978. La exposición no es solo un despliegue de talento, sino una herramienta de visibilidad que permite a Su Majestad, ser comprendido y sentido por un pueblo que, como el de Bailén, se reconoce históricamente cercano a la Corona.
La colección se despliega como un mosaico de 37 reproducciones digitales y diversas esculturas donde la subjetividad del artista complementa el retrato oficial de Estado. En esta muestra, la diversidad estilística permite que cada autor aporte su propia personalidad, alejándose de la uniformidad temática para ofrecer una visión poliédrica del monarca. Destaca sobremanera la intervención del escultor Raheem Al-Mashayerkhi, cuya técnica se nutre de sus raíces en Irak para rescatar la solemnidad de las civilizaciones de Mesopotamia, Babilonia y Egipto. Su visión, que busca capturar la esencia del «rey antiguo» en la figura contemporánea, se extiende hacia el futuro de la institución con una escultura de la Princesa Leonor. En un alarde de previsión artística, Raheem la representa con la madurez de una mujer de 26 años —inspirándose en la elegancia de Nefertiti— para asegurar que la obra mantenga su vigencia simbólica cuando la heredera alcance su plenitud institucional.
Dentro de este acervo común, destacan dos elementos que invitan a una observación más detallada:
En primer lugar, el «juego de las diferencias» y la precisión técnica: La exposición propone un ejercicio crítico al espectador mediante un lienzo que contiene una imprecisión en los entorchados y galones militares. Este error, donde se omitió el rango correspondiente al Capitán General, sirve para subrayar que la muestra es una expresión de la visión libre del pintor y no un frío documento administrativo.
Por otro lado, la trilogía de la evolución regia: Un conjunto de tres obras del autor malagueño Aragüez, narra de forma alegórica la trayectoria del reinado. La transición desde un blanco radiante inicial hacia una fase de fuerzas oscuras y ocultas simboliza, en palabras de la Hermandad, los desafíos y ataques que enfrenta la Corona en el contexto social y político actual. Esta narrativa estética, sin embargo, no existe en un vacío, sino que se encuentra anclada por la gravedad del presente.
La jornada inaugural estuvo marcada por una profunda sensibilidad social, reflejando la sincronía institucional entre el municipio y la Casa Real. Se guardó un solemne minuto de silencio por las víctimas de los incendios en Almería, que se cobraron la vida de doce personas. Este gesto de respeto emuló la decisión de Su Majestad quien, ese mismo día durante la entrega de Reales Despachos de la Academia General del Aire de San Javier, desestimó realizar el brindis oficial en señal de luto.
El Alcalde, D. Luis Mariano reivindicó la identidad monárquica de Bailén, describiéndolo como un pueblo cuya memoria histórica está intrínsecamente ligada a la defensa de la unidad nacional y al respeto por el Ejército.
El vínculo entre Bailén y la Corona se ve reforzado por una memoria colectiva que guarda con nitidez la visita real del 19 de julio de 2018, con motivo del 210º aniversario de la mítica batalla. Aquella jornada de cohesión social dejó una anécdota que el Alcalde recuerda con especial orgullo: las palabras de D. Felipe VI, quien, ante el calor de la recepción, exclamó en dos ocasiones: «¡Alcalde, qué pueblo tienes!». Como testimonio de esta lealtad, el consistorio tiene previsto otorgar próximamente las llaves de la ciudad al monarca, un honor que subraya la vigencia del compromiso local con la Jefatura del Estado.
La reciprocidad entre la Institución y la tierra de Bailén se manifestó también en el intercambio de dones durante el acto. La Hermandad hizo entrega de su escudo oficial, mientras que el municipio correspondió con el aceite de oliva «Oro Bailén». Este gesto encierra un valor simbólico excepcional: se trata del mismo aceite que se consume habitualmente en la Casa Real, representando una comunión literal y cotidiana entre el fruto de los campos de Jaén y la mesa del Palacio de la Zarzuela.
Esta decimoquinta exposición reafirma la relevancia de la Hermandad Nacional Monárquica como un ente que, a través de una colección viva y en constante crecimiento, protege los valores de la convivencia democrática. La muestra permanecerá en el Museo de la Batalla de Bailén hasta el próximo día 20 de julio, momento en el que partirá hacia Marbella para continuar su labor de difusión constitucional. En última instancia, «El Rey a los ojos de los pintores españoles» nos recuerda que los símbolos del Estado son un patrimonio compartido, pilares de una España que se reconoce a sí misma en sus instituciones y en su historia.