El principio de precaución: ¿Ciencia o manipulación? Capítulo II

El principio de precaución: ¿Ciencia o manipulación? Capítulo II

Como ejemplo vivo del negro futuro que se avecina para la agricultura española con la “Estrategia de la Granja a la Mesa” de la UE, en el primer capítulo, explicábamos el infame proceder de la UE, al prohibir el único formulado eficaz contra la plaga en cítricos del Delottococcus Aberiae, el Metil Clorpirifos, sin previamente haber dado una solución alternativa al control de la plaga. Consecuencia de esta ignominia, una plaga que estaba aislada y controlada, se ha expandido por más de 80.000Ha. de cítricos, y amenaza, si no se consigue pronto un método de lucha eficaz, con la ruina de muchos agricultores y el abandono de muchos campos.

Siguiendo con el mismo ejemplo, en este capítulo, vamos a abordar la perversa utilización por parte de la EFSA del “Principio de Precaución”, como procedimiento que se siguió para desautorizar el Metil Clorpirifos y que, con toda seguridad, va a seguir utilizando para alcanzar el objetivo de la Estrategia de la granja a la mesa de prohibir el 50% de los fitosanitarios que hoy tienen una autorización de comercialización en la UE.

Al lector le advierto que no voy a hablar de ilegalidades, sino de mezquindades legales. Que sea legal, no significa que sea lógico ni ético.

Al final del capitulo hay un glosario en donde se definen las palabras que acompaño con un (*)

¿Fitosanitario y veneno, son sinónimos? No, los fitosanitarios son solo las medicinas para las plantas, y al igual que tus medicinas, la toxicidad depende de la cantidad

Cualquier sustancia conocida puede ser un veneno, todo depende de la cantidad que se consuma. El agua clorada es un veneno para las bacterias, pero es inocua para el ser humano, en cambio el agua con hipoclorito sódico a una proporción del 10% es claramente dañina para el organismo; la sal, condimenta y hace más sabrosos los alimentos, pero tomarse una cucharada de sal a palo seco, obviamente, es muy perjudicial para la salud; cualquier medicamento a la dosis del prospecto cura enfermedades, pero si aumentamos esa dosis, dicha sustancia, natural o química, se convierte en un veneno que podría incluso causarnos la muerte.

Pues del mismo modo, los fitosanitarios(*) son las medicinas para las plantas y deben de utilizarse a las dosis que indica su etiqueta, para que, con la mínima cantidad de producto, logremos los efectos deseados sin que sean perjudiciales para la salud humana. Además, con el paso del tiempo sus residuos se disipan, y por ello, también en la etiqueta, se marcan los plazos de seguridad a la recolección. Utilizar los fitosanitarios acorde con la dosis y plazos indicados en la etiqueta es lo que se denomina “buenas prácticas fitosanitarias” (*). Los residuos que pueden permanecer en la fruta o verdura tras la utilización del producto con “buenas prácticas fitosanitarias” es el LMR(*) (Limite Máximo de Residuo), que siempre debe de ser inferior al NOAEL(*) (Nivel sin efecto adverso observado), que encima es 100 veces inferior a la dosis sin efecto observado en animales. 

Encontrar trazas o residuos de un producto en sangre u orina no significa que haya nada pernicioso para la salud

Por lo dicho anteriormente, que se encuentre algún residuo(*) procedente de fitosanitarios, no significa de ningún modo, que haya ninguna toxicidad ni nada perjudicial en ello. 

Parte de las sustancias que entran en nuestro cuerpo con la respiración y la alimentación pasan a la corriente sanguínea, y el resto se elimina con las heces. De las que pasan a la sangre, lo que no es asimilado por el cuerpo es eliminado por la orina. De ahí que, si hacemos un análisis de sangre o de orina podamos encontrar todo tipo de sustancias, algunas de ellas inimaginables y que en cantidades más grandes son tóxicas, pero en las cantidades encontradas en el análisis de ningún modo lo son.

Y ahí es donde empieza la manipulación de los lobbies ecologistas, en informarte de principios activos o sus metabolitos, procedentes de productos fitosanitarios, encontrados en dichos análisis; pero no te informan de los miles de otros residuos que también se encuentran en la sangre y en la orina, y que al igual que los anteriores, no producen, a esas cantidades encontradas, ningún riesgo para el organismo.

El pensamiento europeo es producto del adoctrinamiento en una falsa ecología, que le llega de unos manipuladores medios de comunicación, que a su vez son dirigidos por los intereses económicos del gran poder de lobbies ecologistas, y finalmente, de unos políticos que sacan redito electoral de su postureo ecologeta

El poder alcanzado por los lobbies ecologistas es enorme y se alimenta de catástrofes ecológicas reales, que nos preocupan a todos, pero que, llevadas a profecías apocalípticas, convierten cualquier opinión en su contra en estéril y políticamente incorrecta.

Esa preocupación por cuestiones aparentemente desinteresadas y globales, calan muy bien en nuestros medios de comunicación, que nos bombardean con mensajes ecológicos continuamente. 

La popularidad de estas organizaciones ecologistas las ha convertido en el gran negocio de las elites mundiales, que disfrazándose de magnates filantrópicos ganan más de lo que invierten. Y las copiosas y generosas subvenciones les llueven desde todos los niveles de la administración (organizaciones mundiales, estatales, autonómicas, provinciales y municipales). Añadamos por último el pago de cuotas de millones de personas muy sensibilizadas por estos problemas.

Hablemos por último del buitre del voto: el politico. El político se encuentra con un campo abonado y tan solo tiene que sembrar supuestas soluciones para recoger su fruto preferido, el voto.

La obsesión enfermiza de los europeos por su salud

No obstante, sus bien diseñadas filosofías no triunfan en lugares del planeta en donde alimentarse para sobrevivir es el reto de cada día. Necesitan de una sociedad, donde sus ciudadanos tengan todas las necesidades básicas cubiertas y aseguradas, y por lo tanto se les puedan inyectar preocupaciones más idílicas, más lejanas y menos palpables y demostrables. 

Así, muchos ciudadanos europeos viven preocupados por su salud y la dependencia que ésta puede tener de la alimentación. Como veremos esta preocupación por alcanzar una vida eterna para el cuerpo, que de existir solo existe para el alma, los lleva a ser manipulados con miles de fake news sobre la alimentación dirigidas principalmente desde esos lobbies ecologistas. A la administración europea, dirigida por aquellos buitres del voto, no les queda otra alternativa que legislar con un postureo ecologista que a la larga nos lleva a un desastre ecológico.

La aprobación de un fitosanitario en la UE, sigue el proceso más riguroso y meticuloso del planeta

La utilización de productos fitosanitarios es la forma más importante de proteger los vegetales contra organismos nocivos y de mejorar la producción agrícola. No obstante, su utilización puede entrañar riesgos y peligros para los seres humanos, los animales y el medio ambiente, en particular si se comercializan sin haber sido ensayados y autorizados oficialmente y si se emplean de manera incorrecta. Por ello deben de superar un proceso de aprobación muy reglado y riguroso, para poder alcanzar la comercialización dentro del mercado europeo.

La UE, por los motivos ya expresados, es la zona del globo más preocupada por el medio ambiente, de ahí que el procedimiento de aprobación de un fitosanitario, sea también el más exigente y meticuloso. Dicho procedimiento está reglado por el Reglamento (CE) nº 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, relativo a la comercialización de productos fitosanitarios.

Derivado de este reglamento, para regular la participación de España en el procedimiento de aprobación de estas sustancias activas, el Congreso de los diputados aprobó el Real Decreto 971/2014 sobre el procedimiento de evaluación de productos fitosanitarios 

También dentro del marco normativo nacional, nos encontramos la Ley 43/2002, de 20 de noviembre, de sanidad vegetal, en donde en su artículo 29, dispone que los productos fitosanitarios sólo podrán comercializarse si previamente han sido autorizados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, e inscritos en el Registro Oficial de Productos y Material Fitosanitario. Para ello se sigue un proceso largo de evaluación científica, con un trabajo llevado a cabo por un equipo altamente especializado y carácter marcadamente técnico científico y su correspondiente revisión por pares (*), con una decisión final de la autoridad de evaluación: la EFSA (*) 

En la evaluación de estas sustancias activas, se ha de tener en cuenta que bajo ningún concepto los residuos, tras las condiciones de empleo marcadas en la etiqueta, deben de ser superiores a los LMR establecidos en el Reglamento (CE) n.° 396/2005, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de febrero de 2005, relativo a los límites máximos de residuos de plaguicidas en alimentos y piensos de origen vegetal y animal.

El Principio de Precaución en la UE: la arbitrariedad en lugar de la evidencia científica

Hasta aquí, todo perfecto, es muy buena noticia que la UE se tome tanta molestia en la evaluación de los fitosanitarios y que exista tanta reglamentación, para asegurar una alimentación sana a los ciudadanos y una producción agrícola ecológicamente sostenible.

Pero, existe una vuelta de tuerca más, esta vez nada científica y totalmente arbitraria, que ha sido puesta en manos de la EFSA para sus decisiones: El Principio de Precaución. Un método para la desautorización de fitosanitarios, justificado por unos supuestos motivos éticos, que expongo a continuación, pero que en realidad sirve para justificar decisiones de carácter ideológico y además proteger a los que las toman, de cualquier responsabilidad jurídica de los daños colaterales ocasionados por decisiones caprichosas e injustas.

Cierto es que la ciencia tiene límites y que, ante incógnitas sobre grandes peligros bien definidos y calibrados, no se debe de autorizar ningún producto, a no ser que se resuelvan dichas incógnitas.

El principio de precaución nos exige que en caso de amenaza para el medio ambiente o la salud y en una situación de incertidumbre científica se tomen las medidas apropiadas para prevenir el daño. A lo largo de estos últimos años el principio ha ido afianzándose como un elemento dentro del ámbito político y jurídico de numerosos países y, sobre todo, a nivel europeo. El significado de este consiste en la idea de que ante la amenaza de daños (considerados suficientemente serios) al medio ambiente o a la salud humana no es necesario esperar a alcanzar una certidumbre científica completa para tomar las debidas medidas protectoras. 

Qué duda cabe que la aplicación de este impreciso Principio ha generado muchas controversias y reclamaciones. Por ello, la Comisión Europea precisó que “la aplicación del Principio de Precaución tiene lugar cuando la incertidumbre científica no permite una evaluación completa del riesgo y cuando los responsables consideran que el nivel elegido de protección del medio ambiente o de la salud humana, animal o vegetal puede verse amenazado. Pero nótese que se habla de «evaluación completa», no de imposibilidad de evaluación del riesgo. Y a renglón seguido se afirma tajantemente: “La Comisión considera que las medidas de aplicación del principio de precaución se inscriben en el marco general del Análisis de Riesgos, y más particularmente en la gestión del riesgo.”

Sin un análisis más profundo, nos puede parecer bien, que en un contexto de ausencia de certidumbre científica se permita a las autoridades públicas equivocarse anticipándose a un posible riesgo no confirmado. En definitiva, a que priorice lo que se ignora sobre lo que se conoce, aún a riesgo de equivocarse, ya que se actúa en favor de la seguridad, lo cual no es poca cosa cuando la magnitud del daño puede ser más que preocupante.

Pero ¿Quién valora la magnitud de ese posible daño? ¿Y si las consecuencias son más graves que el teórico daño, como es el caso de la desautorización del Metil Clorpirifos? No se puede establecer con precisión cual es el umbral que conduce a un daño suficientemente grave. Sin duda alguna, lo que no se conoce es imposible de valorar, la precaución es siempre subjetiva e irremediablemente dará lugar a abusos e imposiciones ideológicas, que nunca se darían ante la imparcialidad de estudios científicos contrastables y demostrables.

El concepto de incertidumbre científica no es medible ni preciso. Es demasiado restrictivo y por ello conduce a la parálisis en forma de prohibiciones interesadas.

Es una forma de contentar a los activistas ecologistas. La radicalidad ecologista y el miedo a los lobbies ecologistas está influyendo sobre la EFSA, que, bajo el paraguas de este principio, no duda en tomar decisiones políticamente correctas, pero que discriminan gravemente a los agricultores, que, por su pasividad e individualismo, nadie teme.

 El riesgo cero no existe y por lo tanto, siempre se puede encontrar un pretexto para prohibir en contra de la verdad de las investigaciones científicas, y de la justicia que merecemos todos los ciudadanos, incluidos los agricultores.

La UE en esto no se parece a los EEUU, país con el que, por la aplicación de este Principio arbitrario, se producen continuos desencuentros, siendo el episodio más reciente el de las disputas ocasionadas por una nueva regulación europea de las sustancias químicas, denominada REACH (Registration, Evaluation and Authorisation of Chemicals).

Ejemplo de una prohibición por Principio de Precaución: El Metil Clorpirifos

Efectivamente, el Metil Clorpirifós, el único fitosanitario junto con el Clorpirifós, que son eficaces contra la temible plaga del Delottococcus Aberiae (Cotonet de Sudafrica) fue sacado del mercado en enero de 2020, con una evaluación en donde la EFSA, dejándose influir por informes elaborados por lobbies ecologistas, a los que la prensa tilda de científicos, pero que raramente se les hace la preceptiva revisión por pares para que verdaderamente alcancen dicho estatus, lo desautorizó acogiéndose a dicho principio.

Según se reconoce en el considerando 10 del Reglamento de Ejecución (UE) 2020/17, no se basó en el informe del país ponente, sino en los riesgos y toxicidad del Clorpirifos, bajo el supuesto de que los riesgos del  Clorpirifos debían de ser igual a los del metil clorpirifos, cuando en realidad se trata de dos compuestos químicos distintos, el primero es etil clorpirifós y el segundo metil clorpirifós, con solo una letra diferencia, pero con grupos CH diferentes (uno viene del etilo -CH₂-CH₃ y el otro del Metilo -CH₃) y por lo tanto su comportamiento químico también puede ser distinto, como así lo atestiguaba, además, el informe del país ponente (España). 

Nunca se llegó a la conclusión de que el producto fuera genotóxico, sino que se supuso a tenor de los resultados del Clorpirifos. La revisión por pares no se llegó a realizar correctamente, ya que nunca se llegaron a analizar los riesgos del Metil Clorpirifos. La autoridad denegó la renovación en base al Principio de Precaución, asignando los riesgos de un formulado a otro con componente clorpirifos pero de fórmula distinta, no a un análisis de los riesgos real del Clorpirifos metil

De hecho, es el etil clorpirifós (al que genéricamente se le denomina Clorpirifos), quien está clasificada toxicológicamente como potencialmente genotóxico y neurotóxico mientras que metil-clorpirifos no tiene tal clasificación. Sin embargo, EFSA declaró que no se cumplían los criterios de aprobación para la salud humana establecidos en la legislación de la UE y la Comisión denegó la renovación de su autorización aplicando el llamado Principio de Precaución sin haber realizado una evaluación completa del riesgo de la sustancia.

Como conclusión, es cierto que la sustancia no ha sido aprobada pero su toxicidad es cuestionable y no se ha realizado una evaluación de riesgo.

Se puede usar Metil clorpirifós sin riesgo para los consumidores

Una de las diferencias importantes del Metil con respecto al clorpirifós es su volatilidad, de modo que está experimentado que entre 60 y 90 dias desaparece toda traza de haberlo utilizado. Si la utilización del Metil Clorpirifos para uso exclusivo de esta plaga, se realiza a la caída de los pétalos tras la floración, entre los meses de Marzo y Mayo, dista muchos meses de la recolección (entre 5 y 9 meses), por lo que en ningún caso se superaría el nuevo LMR de 0.01 mg/kg.

De hecho, ahora mismo, como la autorización para su uso caducó el 15 de Abril, en estos momentos se están recogiendo mandarinas tratadas con Metil Clorpirifos y en los análisis no está encontrando ningún residuo de Metil Clorpirifós.

Además al tratarse de un fitosanitario de contacto el residuo permanece en la piel, por lo que difícilmente, en el caso de los cítricos en donde la piel no es comestible, puede entrañar ningún riesgo.

CONCLUSIÓN

Es decir, la EFSA, acogiéndose al Principio de Precaución, nos ha dejado a los pies de los caballos de una plaga con daños tan dramáticos, que, de no aparecer un producto de igual eficacia, puede terminar con el cultivo de los cítricos en España.

Demostrado analíticamente que no hay riesgo, y el único riesgo sería no utilizar la dosis indicada o no respetar los plazos indicados en la etiqueta, podemos utilizar un símil para que todo el mundo lo entienda: la prohibición del metil clorpirifos por Principio de Precaución, es igual a prohibir un medicamento que pudiera curar inmediatamente el COVID19, porque utilizado a mayores dosis del indicado en el prospecto, produjera dolor de cabeza.

Lo peor de todo, es que esta prohibición es solo la punta del Iceberg de lo que nos llega con la “Estrategia europea de La Granja a la Mesa”, en donde se pretende eliminar el 50% de los fitosanitarios que actualmente están aprobados, y que obviamente se realizará por Principio de Precaución

En el próximo capitulo trataremos el engaño del Anagirus, como ejemplo de que la lucha biológica por si sola no es suficiente y es necesaria una lucha integrada

GLOSARIO

Clorpirifós y Metil Clorpirifós: son unos formulados organofosforados ampliamente utilizados en el control de plagas agrícolas, que actúan inhibiendo la acetilcolinesterasa y causando envenenamiento por colapso del sistema nervioso del insecto. En Enero de 2020 fueron desautorizados por la EFSA

EFSA(Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria): Ofrece asesoramiento científico independiente sobre los riesgos relacionados con los alimentos. Es la autoridad encargada de evaluar los fitosanitarios y en su caso desautorizarlos.

Residuo: una o varias sustancias que se encuentran en o sobre vegetales o productos vegetales, productos animales comestibles, el agua potable u otros lugares del medio ambiente y que sean resultado de la utilización de un producto fitosanitario, incluidos sus metabolitos y los productos resultantes de su degradación o reacción. La existencia de residuo tan solo indica que existen trazas de un producto, pero en absoluto significa que exista ninguna toxicidad. Las cantidades de residuos halladas en los alimentos deben ser inocuas para los consumidores y lo más bajas posible

NOAEL (Nivel sin Efecto Adverso Observado): hace referencia a la dosis más alta que no produce efecto tóxico. Esta cantidad se realiza con animales y, como estas pruebas no son extrapolables de forma exacta a las personas, se aplica un factor de corrección (de seguridad) de acuerdo con la OMS y la FAO. Este factor se suele establecer en la centésima parte de la «dosis sin efecto» en animales.

LMR (Límite Máximo de Residuos): hace referencia a los niveles más altos de residuos de un producto fitosanitario que están legalmente tolerados en alimentos y piensos. Se basan en buenas prácticas agrícolas, es decir utilizando el pesticida de acuerdo con las condiciones señaladas en la etiqueta. El LMR siempre debe de estar por debajo del NOAEL

Buenas Prácticas Fitosanitarias: Son las condiciones seguras de utilización de un fitosanitario. Entre otras características se encuentra la dosificación mínima necesaria que garantiza su eficacia y los plazos de seguridad a la recolección y que vienen establecidas en la etiqueta del producto, como las condiciones de uso autorizadas.

Estado miembro ponente: el Estado miembro que asume la labor de evaluar una sustancia activa.

Revisión por pares: es uno de los estándares de oro de la ciencia. Es un proceso donde unos científicos evalúan la calidad del trabajo de otros científicos. Al hacer esto, tienen como objetivo garantizar que el trabajo sea riguroso, coherente, utilice la investigación pasada y aumente lo que ya sabíamos. El proceso de revisión por pares se considera el estándar de oro en la ciencia porque garantiza el rigor, la novedad y la consistencia de los resultados académicos

Plaga de cuarentena: aquella plaga que pueda tener importancia económica potencial y que figure en la lista comunitaria o así haya sido calificada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 

Control de una plaga: aplicación de medidas fitosanitarias encaminadas a evitar la propagación de una plaga, reducir su población o sus efectos, o a conseguir su erradicación.

Lucha integrada: la aplicación racional de una combinación de medidas biológicas, biotecnológicas, químicas, de cultivo o de selección de vegetales, de modo que la utilización de productos fitosanitarios se limite al mínimo necesario para el control de las plagas. 

Estrategia de la granja a la mesa: Capítulo I

Estrategia de la granja a la mesa: Capítulo I

PROHIBICIÓN DEL METIL CLORPIRIFOS: LA PUNTA DEL ICEBERG

Hoy comienzo una serie de artículos (cuatro o cinco), sobre el Pacto Verde Europeo y su Estrategia de la Granja a la Mesa, que al contrario de lo que pregona, puede ser la defunción de la agricultura a cielo abierto y la transformación en eriales de los actuales pulmones productivos de cítricos, olivos y frutales. El postureo ecologeta de los políticos españoles y europeos van a destruir la verdadera ecología, la agricultura

Comenzamos con la prohibición de un fitosanitario, sin que se haya dado una alternativa química o biológica al mismo, y que está poniendo en jaque la citricultura española.

¿Es la UE enemiga de la agricultura española?

La UE violando el Principio de Preferencia Comunitario, ya nos metió el gol de los TLC,s (Tratados de Libre Comercio Internacional) con países eminentemente agrícolas, en donde producen las grandes corporaciones agroalimentarias mundiales con mano de obra esclava, con las que por diferencias en costes de producción (salarios 10 veces por debajo de los nuestros), es imposible competir con ellos. El segundo gol son las fatídicas plagas que nos llegan con los productos de esos mismos países, gracias a controles laxos en los puertos europeos, y a permitir que nos lleguen sin los preceptivos tratamientos en frio que eliminan las posibles plagas. Y ahora, para terminar definitivamente con la agricultura española, con el Pacto Verde europeo, la UE nos presenta su estrategia de la Granja a la Mesa, por la que pretende eliminar el 50% de los fitosanitarios y el 20% de los fertilizantes, sin dar una solución alternativa válida a las plagas que controlan: el caso de prohibición de los formulados Clorpirifos y Metil Clorpirifos, únicos fitosanitarios eficaces contra la plaga llegada de Sudáfrica Delottoccocus aberiae, es la punta del Iceberg del desastre que se avecina.

1.-La evidente responsabilidad de la administración en la llegada de la plaga

En el 2009 con una partida de cítricos infectada, llegó a España el Delottoccocus Aberiae, conocido popularmente por Cotonet de les Valls, por haberse detectado por primera vez en esa comarca valenciana. La primera conclusión a la que llegamos es la evidente responsabilidad de la administración en la llegada de esta plaga por el incumplimiento del artículo 11 de la Ley de Sanidad Vegetal

“Artículo 11. Introducción en el territorio nacional.

 El desembarco o introducción en el territorio nacional de vegetales, productos vegetales (…), así como la evidencia o sospecha fundada para los no prohibidos de que se encuentran afectados por plagas que pudieran tener importancia económica o ambiental, o que los vegetales o productos vegetales contengan residuos superiores a los límites máximos autorizados, dará lugar a la adopción por la autoridad competente y, en su caso, por los inspectores fitosanitarios, de alguna de las siguientes medidas:

a) La reexpedición inmediata de los mismos.

b) Su destrucción.

c) Su confinamiento en los lugares y condiciones que determine el Ministerio de

Agricultura, Pesca y Alimentación.”

2.- Prohibición del Metil Clorpirifos: La UE, en la lucha frente a la plaga, ata las manos de los agricultores, para que no puedan combatirla

La experiencia nos enseñó que solo los formulados con Clorpirifos eran capaces de controlar la plaga. Pero a pesar de las advertencias de las asociaciones agrarias, el lunes 13 enero de 2020, publicado en el Diario Oficial de la UE, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), sin esperar a que hubiera una solución alternativa, dando más importancia a sus prejuicios ecologistas que a una plaga que podía arruinar a miles de familias citrícolas, mediante los reglamentos de ejecución 2020/17 y 2020/18, desautorizó los formulados “Clorpirifos” y “Metil Clorpirifos”.

Tras esta desautorización, con la utilización de otros formulados como: “acetamiprid, azadiractin, deltametrin, lamba cihalotrin, piriproxifen, spirotetramat o sulfoxaflor”, recomendados todos ellos por los organismos de la propia Conselleria, (el IVIA), la plaga se ha descontrolado, ha causado cuantiosos daños, y se ha extendido a zonas en donde antes no estaba.

El 17 de agosto el Comité de Gestión de Cítricos (CGC) hizo publica una nota de prensa expresando su malestar por la falta de materias activas para controlar la propagación del Delottococcus aberiae, este es el texto publicado en Castellonplaza: “El Comité de Gestión de Cítricos (CGC), la patronal nacional del comercio privado, han coincidido con los expertos en señalar que, tras la prohibición del uso de los únicos insecticidas eficaces contra este patógeno foráneo –el Clopirifos y el Metil-clorpirifos–, la plaga está «fuera de control” y provocará importantísimos daños tanto en el campo, por la deformación del fruto que provoca, como en los centros de confección, donde los destríos de la próxima campaña se sabe se dispararán»

3.- El Ministerio de Agricultura español también es culpable y no aprobó una “Autorización Excepcional” del Metil Clorpirifos que propuso la Conselleria de Agricultura de la Comunidad Valenciana

 Es falso que ante una prohibición europea ya no se pueda hacer nada, el Reglamento 1107/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de octubre de 2009, sobre comercialización de productos fitosanitarios prevé en su artículo 53 lo siguiente:

“No obstante lo dispuesto en el artículo 28, en circunstancias especiales, un Estado miembro podrá autorizar, por un período no superior a 120 días, la comercialización de productos fitosanitarios para una utilización controlada y limitada, si tal medida fuera necesaria debido a un peligro que no pueda controlarse por otros medios razonables.”

También la legislación española lo tiene previsto en el artículo 34 de la Ley 43/2002, de 20 de noviembre, de sanidad vegetal, establece la posibilidad de que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio. Ambiente conceda autorizaciones excepcionales de un producto fitosanitario en caso de peligro imprevisible que no pueda ser controlado por otros medios.

“Artículo 34. Autorizaciones excepcionales. Cuando se presente un peligro imprevisible que no pueda controlarse por otros medios, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación podrá autorizar por un plazo no superior a ciento veinte días la comercialización de productos fitosanitarios para una utilización controlada y limitada, de conformidad, en su caso, con la normativa comunitaria.”

Pero, el Ministerio de Agricultura hizo oídos sordos a la solicitud de una Autorización excepcional Extraordinaria para comercializar el Clorpirifos metil por 120 días entre los meses de marzo y junio, realizada por la Conselleria de Agricultura de la Comunidad Valenciana, (autoridad responsable de combatir la plaga), el cual la rechazó alegando que dicha solicitud no cumplía con lo establecido en el artículo 53 del Reglamento (CE) no 1107/2009. 

Es de suponer, con esta respuesta, que el Ministerio podría entender, o bien que el cotonet no era un peligro, o que existían suficientes medios para controlarlo. Pero para desgracia de los sufridos agricultores, una vez finalizada la campaña citrícola de 2020, se ha demostrado que los medios que el Ministerio consideró como suficientes, no solo no permitieron el control, sino que facilitaron la expansión al resto de la zona citrícola Valenciana y a las Comunidades autónomas vecinas, confirmando que la solicitud de la autorización sí cumplía con lo establecido en el artículo 53 del Reglamento.

4 El precedente Italiano

El artículo 53 no establece ningún otro requisito para no concederla, y como prueba de ello, existe la evidencia de que otro estado miembro, Italia, sí que concedió una autorización excepcional a esta misma sustancia durante el verano de 2020 para combatir la invasión de otra plaga exótica, la Trip chinche asiática (Halyomorpha halys) en frutales de pepita y frutales de hueso. En Italia también había otros fitosanitarios autorizados, y también un proyecto de introducción de enemigos naturales para su control. Sin embargo, Italia tuvo en cuenta la solicitud hecha por el sector frutícola, lo consideró un peligro, realizó una evaluación del riesgo y consideró que metil-clorpirifos era necesario para evitar que se extendiese a otros cultivos y aumentasen las pérdidas económicas ocasionadas la campaña anterior. 

5 Las pérdidas económicas

Según un estudio técnico de AVA-ASAJA, el impacto de este insecto en la campaña citrícola 2020/21 superará los 113 millones de euros en pérdidas directas (78,7 millones en la provincia de Castellón,  31,5 millones en Valencia y 3,6 millones en Alicante). En cuanto a volumen de producción, la asociación prevé un total de 380.000 toneladas de mandarinas y naranjas perdidas en el campo y que, por tanto, no serán aptas para su comercialización en los mercados.

Pero existen además otras perdidas de difícil valoración como es el que, ante la prohibición del Clorpirifos metil, los agricultores han utilizado otros formulados más caros recomendados por la Conselleria de Agricultura, que, al resultar ineficaces, se han visto obligados a realizar varios tratamientos.

Otro gasto que hay que computar al agricultor en las fincas afectadas es el clareado de la fruta, ya que, de querer vender los frutos sanos, el agricultor debe de tirar al suelo todos los frutos dañados y, en el caso de las fincas muy afectadas, debe de tirarlos todos, ya que el agotamiento del árbol afectará gravemente a la producción del año siguiente. Los trabajos de tirar la fruta al suelo tienen un coste inasumible para el agricultor, pues este nuevo gasto que va a sumar a los que ha tenido en el tiempo de cultivo puede elevarse desde un porcentaje de afección pequeño del 5 al 10% con un coste de trabajos de tirar las naranjas de 1000 a 2000 € hectárea. Y a afecciones mayores en donde haya que tirar toda la naranja, puede alcanzar un mínimo de 6000/7000 € hectárea con árboles de porte normales o hasta 8.000/9.000 € hectárea en arbolado mayor.

Teniendo en cuenta que el coste por hectárea según se ha publicado por el ministerio de agricultura, se situaba en el 2014 sobre las 6.340 €/hectárea, (ahora será algo más), los daños del Cotonet suponen una partida importante, que puede llegar a doblar el coste del cultivo, sin obtener ningún beneficio. Este es el camino más corto para el abandono total, o la ruina.

6.- El Ministerio ante una solución de eficacia probada (Metil Clorpirifos) y otra de eficacia desconocida (trampas de feromonas sexuales), autorizó la desconocida: Inutilidad, irresponsabilidad o ambas cosas

A la vez que el Ministerio de Agricultura denegaba una autorización excepcional para prorrogar el uso de los formulados de metil-clorpirifos 22.4%, solicitada por la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana, concedió una autorización excepcional, desde el 1 de marzo hasta el 25 de junio, para un sistema de atracción y muerte con insecticida a base de piretrinas y, como atrayentes, el uso de las feromonas sexuales del piojo rojo de California (Aonidiella aurantii), el cotonet (Planococcus citri) y D. aberiae de la empresa de Carlet EPA-Ecología

Contra toda lógica, el Ministerio ante dos solicitudes de autorización excepcional para combatir la misma plaga: una ampliamente probada y que la había controlado hasta ahora, y otra de eficacia desconocida y no probada, se decantó por aprobar la de eficacia desconocida.

Según las declaraciones de los técnicos de la propia empresa comercializadora de dichas feromonas (PHYTOMA MEET. Delotococcus aberiae, una plaga de los cítricos fuera de control) “Las feromonas como medio de control y erradicación del Delottococcus aberiae (Cotonet de Sudáfrica) distan mucho de ser la solución, ya que, a trampa por árbol, apenas alcanza una eficacia del 20%, por lo que es, más bien, una herramienta de detección precoz mediante el trampeo y poder localizar con más exactitud las zonas de afección”.

Además, el precio es antieconómico para los agricultores, 1.20€ por trampa y por árbol y una reposición necesaria cada 40 días, supone un gasto de más de 2000€ por Ha. Inasumible para un agricultor. Como prueba de la escasa financiación concedida por el MAPA, utilizando la Conselleria todo el montante del presupuesto concedido para combatir la plaga (700.000€), tan solo podría cubrir con estas trampas 350ha., cuando la superficie afectada supera este año las 80.000ha y que el año que viene serán muchas más.

Es posible que mejorando la trampa se llegue a mejores porcentajes y se pueda abaratar el precio, pero no para esta campaña.

7.- Ya no es una plaga local

La prueba de la eficacia del Metil Clorpirifos, es que en un par de meses sin él, la plaga que inicialmente se encontraba localizada en la zona de les Valls, al Norte de la provincia de Valencia y limítrofe con la de Castellón, se ha propagado a toda la comunidad valenciana afectando en distinto grado a unas 80.000 Ha y ya se ha detectado también en las regiones de Cataluña, Murcia y Andalucía. Ya no se trata de una plaga local y amenaza con propagarse al resto de la zona citrícola española.

A partir de mediados de Junio, una vez el fruto ya está formado, el Cotonet deja de perjudicar al fruto, pero sigue multiplicando su población, Por lo que después de nueve meses sin enemigos, cuando vuelvan a florecer los cítricos en primavera, el Cotonet aparecerá con muchísima más fuerza que ahora, y si no se consigue la Autorización Excepcional del Metil Clorpirifos, el desastre será mucho mayor.

CONCLUSIÓN

Por tanto, visto los catastróficos resultados de la desautorización por parte de la UE del Metil Clorpirifos y la negativa del Ministerio a no realizar una autorización extraordinaria, la plaga del Cotonet de Sudáfrica ahora mismo está descontrolada. Todo indica que tales decisiones se realizaron infravalorando la peligrosidad de la plaga, sobrevalorando métodos de control que, o bien no estaban disponibles (control biológico) o no estaban suficientemente probados (trampas de feromonas), e ignorando los estudios realizados por los centros de investigación que calificaban al clorpifos metil como único fitosanitario que efectuaba control satisfactorio.

Podemos afirmar también que, con esta decisión y estos incumplimientos de la administración, ya se han provocado cuantiosos daños económicos a los citricultores valencianos y ya se está propagando al resto del territorio nacional

Todo apunta que con una plaga desbocada y en crecimiento constante, los daños en la próxima primavera van a ser mucho mayores. La única solución posible es que para la campaña que viene el Ministerio apruebe una Autorización Excepcional del Metil Clorpirifos, para un periodo de 120 días, en los meses de Marzo, Abril, Mayo y Junio, tan solo para cítricos en la lucha exclusiva de la plaga Delottoccocus Aberiae (Cotonet de Sudafrica).

En el próximo capitulo analizaremos el irresponsable “Plan de Acción del Ministerio”, basado en incertezas y métodos no probados, y el por qué su arma estrella, el parasitoide Anagirus Aberiae, no va a ser una realidad para esta próxima campaña y para colmo, aunque en la prensa digan lo contrario, los políticos del Ministerio y la Conselleria, lo saben.

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