Yo busco en mi vida, algo que me llene, algo que seduzca entero mi ser; una ilusión nueva que desencadene la inmensa alegría que anhelo poseer. Y busco en el mundo la extraña belleza, de árboles, de flores, de ríos al correr, de todas las cosas que Naturaleza me dona, y que yo las pueda obtener. Y busco en los seres que han sido creados imágenes puras que pueda gozar; de idénticos gustos que hacia mis estados la monotonía me la haga quitar. Y esos dulces seres, llenos de hermosuras que en mí son distintos e iguales sin par, esas agradables y excelsas criaturas que a mi corazón podrían calmar..., las maravillosas y bellas mujeres que en bajos instintos me dieran pasión, son cual hojas muertas, en que sus placeres todos son los mismos con su posesión. Y sigo extraviado sin hallar camino sin que me conduzca mi vana obsesión de esta magna idea, a excelso destino y a mi ánima aliente la luz de ilusión. Esa luz brillante, esa luz sublime, en que amor nos vibre, que ilumine a nos, y en mi interno luzca la fe que me intime la dicha suprema de vivir con Dios.
Publicado en su libro Poeva, Madrid, 2010