Dios, Monarquía, Libertad y Mercado

A lo largo del artículo vamos a hacer un esfuerzo por reflexionar sobre la organización social y económica ideal para Dios, haciendo un breve recorrido bíblico e histórico para descubrir Como Dios es monárquico y aboga por la libertad.

Desde el Antiguo Testamento podemos apreciar cómo Dios estableció al pueblo de Israel bajo la forma de Estado de una monarquía y dio a sus Reyes, como David y Salomón, sabiduría y riquezas para poder gobernar bien al pueblo elegido.

Dios solo exigía el cumplimiento de sus leyes para la prosperidad del Reino de Israel, legislación dada a Moisés. Dios quería conservar el statu quo, en este caso podríamos considerar a Dios un conservador.

Por otro lado, en el Nuevo Testamento podemos apreciar en la vida de Jesucristo, que él se situó como un hombre partidario de las libertades del ser humano para poder decidir sobre su destino y ante todo respetar la libertad de los demás.

Cristo respeto al Estado, pero tomo distancia de él, abogando por las libertades individuales y el respeto al prójimo, y se opuso a un Estado repleto de burocracia e intervención que quiera controlar las actividades privadas de los ciudadanos. Aceptó al Estado, pero abogando por un Estado mínimo. Antepuso las libertades personales.

Cristo dejó las bases de la filosofía cristiana que partían del libre albedrío. El plan previsto de Dios para nosotros es que seamos libres de escoger y disfrutar o sufrir las consecuencias de nuestras acciones.

La Libertad es parte de la naturaleza humana, y si entendemos el Estado Democrático de Derecho Liberal y el liberalismo como una corriente de pensamiento que considera por naturaleza al ser humano un ser libre, pero también pidió respeto a las leyes de Dios Padre y el respeto por la vida y la familia, por consiguiente, podemos afirmar que Cristo fue un liberal- conservador. Aquí la monarquía juega un papel muy importante, como cúspide del Estado, debe de garantizar el cumplimiento de la Ley y la protección de la libertad y la vida. Si el monarca está ilustrado por el espíritu de Dios, todo funcionará correctamente y se alcanzará un equilibrio. Por consiguiente, también Dios sería monárquico.

Se debe optar por un sistema económico y político donde el Estado no decida por las personas, un buen cristiano que entiende las enseñanzas de Cristo tiene conciencia de que es y qué significa la libertad y el respeto al prójimo. La defensa de las tradiciones, la vida y la familia también.

Llegando a nuestros tiempos más recientes, nos encontramos al Papa San Juan Pablo II, el cual afirmó que “el mercado es la mejor cadena de solidaridad que se extienden progresivamente y llega hasta los últimos confines del ser humano”.” Cuando una empresa da beneficios, significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente” “Y si el Estado ha de tener una función principal, debe ser garantizar la propiedad y la libertad individual, de manera que quien trabaja y produce, pueda disfrutar de los frutos de su trabajo y por tanto se sienta estimulado a realizarlo eficientemente y honestamente ̈.

El Papa San Juan Pablo II, aboga por la libertad individual, reconoce y apoya sabiamente los beneficios del libre mercado, y pide al Estado que garantice la propiedad y las libertades individuales. El Rey, como jefe del Estado debe de servir como arbitró político para que así se cumpla.

Como podemos apreciar en esta reflexión, buscando este equilibrio, entre la construcción de un Estado de Derecho que garantice el cumplimiento de las leyes inspiradas en Dios. Un monarca, como su majestad Felipe VI, monarca ejemplar, que garantice la libertad, la democracia y el cumplimiento de la ley y la Constitución como jefe del Estado.

También se debe de guardar el libre funcionamiento del mercado, qué es el sistema económico que más prosperidad, justicia y desarrollo ha traído a la humanidad. Como podemos ver en los índices de libertad económica, el capitalismo aumenta el desarrollo y el bienestar humano, es una máquina para acabar con la pobreza, generar más desarrollo humano, generador de riqueza y abundancia, más empleo, más ingresos para los que menos tienen, más esperanza de vida, mayores niveles de alfabetización, más felicidad, menos corrupción y más libertades políticas.

El capitalismo es sinónimo de progreso social y de prosperidad.

Necesitamos urgentemente reclamar una España en el cual se respete a la vida y la familia, se abogue por el libre mercado y haya seguridad jurídica. Todo ello protegido por su majestad el Rey y los integrantes únicos y necesarios del Estado mínimo gestionado eficientemente que son el Ejército, la Educación la Sanidad y la Justicia. Que se haga guardar la Constitución y el respeto a la ley y el libre mercado estaremos más cerca de construir el Reino de Dios en la tierra. Aunque siempre quedará la maldad humana, pero luchemos por el bien y la libertad, el mal triunfa, cuando las personas de bien no hacen nada.

Así que pidamos a Dios ilumine que ilumine a su majestad Felipe VI, para que garantice la libertad, el orden y el imperio de la ley. Como decía Cánovas del Castillo, hay que gobernar liberal, con talante conservador

Viva Dios, Viva la Libertad, Viva el Rey y Viva España.

Ilm. Sr.D. Ángel Avilés Reyes.

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