El poeta, busca la soledad,
como el muerto a su entierro,
el pirata su barco,
o la abeja, colmena.
La busca, en las cumbres
que divisa blancas.
Va caminando entre
brumas, luces y sombras,
lágrimas y risas,
flor y maldad.
¿Cuándo hallará descanso,
su alma viajera?
¿Cuándo tendrán paz,
sus ojos sinceros?
¿Cuándo sus manos, cesarán
de tocar los impalpable,
y sus oídos, de percibir,
el sonido de los sentimientos?
¡Quizás, mientras exista 
un hombre, habrá un poeta
en su interior adormecido!
Esperando que le despierte:
un amanecer silencioso,
un atardecer otoñal,
o el vibrar de los cipreses
frente al viento.

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