La participación, un reto apasionante

La participación, un reto apasionante

He dedicado muchos años de mi vida profesional al trabajo como liberada sindical  en un sindicato que defiende la libertad de enseñanza. Esta experiencia que ha sido muy enriquecedora, me ha permitido asistir a numerosos congresos sobre educación , y participar en el  Consejo Escolar Valenciano y municipal en Castellón.

Las constituciones de algunos países y el desarrollo legislativo en general respetan la libertad de enseñanza. Nadie se opone al enunciado, el problema comienza cuando se traduce el término y se pretende aplicar lo que cada grupo entiende por libertad de enseñanza.

La izquierda de inspiración marxista centra su oferta en la Escuela Única Pública y Laica. Para estos grupos, la libertad debe darse dentro de la escuela a partir de la democratización de la enseñanza eligiendo un modelo de participación autogestionario; respetan la libertad de cátedra, libertad para el maestro, libertad para el alumno, lo que origina un pluralismo ideológico; la enseñanza ha de ser científica que en su lenguaje significa materialista y atea, erradicando todo contenido religioso por considerarlo extra científico y sectario. Es decir pluralismo interno en el que nada es verdad .

Para los grupos de inspiración humanista-cristiana, la libertad de enseñanza es un derecho de todos los hombres que se traduce en la libertad de los padres a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos según sus propias convicciones filosóficas o religiosas; libertad de promover centros docentes por parte de los distintos grupos sociales con un proyecto educativo coherente, lo que se traduce en pluralismo de escuelas y libertad de la Iglesia para enseñar su propia doctrina allí donde la sociedad lo reclame. Es decir, muchos padres tenemos convicciones y creemos que la verdad existe y nos hace libres.

Estas son las dos alternativas que se nos ofrecen, dijo Carmen de Alvear, casada, madre de ocho hijos. Periodista y técnico en Medios Audiovisuales. Vicepresidente de la Organización Europea de la GIAPEC. (Agrupación Internacional de Asociaciones de Padres de la Enseñanza Católica), en su conferencia titulada “Libertad de Enseñanza y responsabilidad de la mujer.”


El debate de la libertad de enseñanza no ha terminado. El mundo de la educación tiene pendiente la resolución de este problema. Los padres de familia están siendo testigos en todas partes de la gran confrontación ideológica que se produce ante el tema de la enseñanza. Lo hemos sufrido en España con las leyes de educación (Asignatura “Educación para la ciudadanía”), y la que tenia preparada el actual gobierno (“Ideología de género”, obligatoria) parada por el coronavirus, que está dejando al mundo en estado de emergencia. En estado de emergencia está la educación en España.

Los partidos políticos que han descubierto la importancia de la escuela como pieza clave para configurar la sociedad, pretenden apoderarse de ella para conseguir implantar su propio modelo. Pero la enseñanza no debe estar en manos de los partidos políticos, que siempre pretenderán utilizarla como un medio para conseguir sus intereses. Hay que atreverse a decir que la Escuela tiene que ser Escuela y que en ella los profesores están para enseñar y los alumnos para aprender.

“Son los grupos sociales, recuperando su protagonismo los que tienen que decir cómo quieren que sea la enseñanza del futuro y en esta acción a la mujer le corresponde cumplir un papel importante como maestra, como educadora y como madre de familia influyendo en su entorno de manera decisiva.”  (Carmen de Alvear).

“La mujer ser consciente de que de que ya no puede estar alejada de las decisiones políticas que afectan a temas de familia y educación, en los que los hijos son los principales protagonistas y de los que va a depender el porvenir de toda nuestra sociedad. Los enemigos de la libertad no se rendirán ante el empeño, buscarán nuevas estrategias y nuevas fórmulas, sólo una participación activa exigiendo que se respeten todos los derechos pondrá limite a las ambiciones de los partidos. Participar es un derecho, pero también un deber de responsabilidad.” (Carmen de Alvear.)

La participación es un reto apasionante que nos convoca a esa tarea común.