Figura ejemplar de la “Democracia vacía”: Poncio Pilato

Figura ejemplar de la “Democracia vacía”: Poncio Pilato

Quienes vivimos este momento histórico nos enfrentamos a un cambio de época que guarda pocos precedentes con cualquier otro tiempo reciente.  No lo digo yo, sino muchos pensadores muy heterogéneos que no voy a nombrar ahora.

Todos ellos han explicado cómo, en muy pocas décadas, la mayor parte de los pilares sobre los que desde hace siglos se asentaba la cultura occidental, han sido cuestionados, combatidos e incluso reemplazados. Ha sido una labor de ingeniería social, que ha cambiado por completo nuestra forma de ver la vida, y aboca a los católicos, en un futuro cada vez más próximo, a permanecer arrinconados.

Los católicos, y la familia, molestamos muchísimo en el nuevo orden mundial que nos quieren imponer. No podemos tener miedo a entrar en cuestiones como la defensa de la vida, el cuidado de enfermos y ancianos, la defensa de la familia natural, o el derecho de los padres a educar a sus hijos …

Quienes proponen un mundo sin Dios tienen claro su objetivo y no cejan, son incansables, tenaces, constantes. “Así que nosotros no podemos tener desidia, sino que cada uno en nuestro ámbito debemos ser activistas, ser militantes radicales de forma pacífica” (María San Gil, en coloquio El futuro de la familia en España.)

La ingeniería social ha sido muy eficaz en tres ámbitos: el aborto, la maternidad y la educación. José Luis del Barco, explica lo que denomina “la democracia vacía”: “Evocar los valores sólo sirve, al parecer, para romper el consenso social. Quien los evoca deja traslucir su oculto carácter dogmático. El único lenguaje legítimo es el hipotético y quien no está dispuesto a ver los valores como hipótesis revisables se comporta como un fanático intransigente.” En palabras prestadas de J. Ratzinger: “El concepto moderno de democracia parece estar indisolublemente unido con el relativismo, que se presenta como la verdadera garantía de la libertad”.  (“Verdad, Valores, Poder”).

El prototipo de político relativista es Pilato. “¿Qué es la verdad? “ (Jn 18,38).  Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?  Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí?

Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. 

¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.

Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú lo dices: Yo soy Rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, oye mi voz. 

Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?

 Esta es una pregunta que cobra relevancia en los tiempos actuales, pues con la post modernidad el relativismo se impone, y ahora todo depende del lado que se vea, de la situación que se viva, del sentimiento que nos domine, ¡Todo es relativo! 

Se dirige Pilato a la multitud para que decida con su voto un difícil problema. Pilato expresa con esa maniobra el necesario escepticismo del político, que ha de ser indiferente, incrédulo y frío. Su credo es no creer en nada: ni en la verdad ni en el bien ni en la justicia. Al proceder como lo hace, Pilato se comporta como perfecto demócrata. El perfecto demócrata debe encogerse de hombros –o lavarse las manos–, ante dilemas morales y trasladárselos a la mayoría, que es fuente, origen, principio y raíz del valor. 

En el epílogo del libro de D. Pablo Carreño, titulado “Pilato o de la incompetencia directiva”, escribe: “Poncio Pilato … seguramente era un buen hombre. Sólo tuvo un fallo: Fue un gobernante incompetente, … sin cualidades para dirigir, … sin valor para defender su propia libertad como jefe. Fue un jefe alienado y dirigido, por el miedo al César y por el desprecio a sus gobernados. …. actuó como un déspota asustado, un cobarde injusto, porque, según parece por los textos, no quería creer, o no le interesaba, que existiera la verdad, ninguna verdad. Hay que reconocer que la verdad hipoteca nuestra vida. Sin ella, al menos durante un tiempo, nos puede parecer que somos más libres. Después pagamos cara nuestra ilusión. 

Ahora podemos preguntarnos, Estado, ¿para qué? Si volvemos a la conversación entre Pilato y Jesús, observamos que Jesúsreconoce sin reservas en el proceso el poder judicial del Estado que representa Pilato. Pero también lo limita cuando dice que el poder no le viene a Pilato de sí mismo, sino “de lo alto”. Pilato, en el momento en que deja de percibir su poder y el del Estado, como administración fiduciaria de un orden más alto, que depende de la verdad, lo utiliza en beneficio propio. El gobernador deja de preguntar por la verdad y entiende el poder como puro poder. “Al legitimarse a sí mismo, dio su apoyo al asesinato legal de Jesús” (H.Schlier, op.cit., p.3). Ha quedado clara la fragilidad de la posición estrictamente relativista. 

¿Qué es, pues, el Estado? ¿Para qué sirve? Corresponde al Estado, ante todo, gobernar, “… Gobernar no es tan sólo un oficio… Las misiones son obligaciones que, casi nunca se realizan voluntariamente, ni con gusto. Se hacen porque otros las necesitan, porque otros lo piden, porque es necesario y, siempre “a contrapelo” … Porque gobernar es servir, y servir siempre fatiga, esfuerzo, “sangre, sudor y lágrimas”, … “Dieron su hoy por nuestro mañana”, reza la inscripción en un conocido monumento a los caídos en la guerra del Pacífico. No entender esto es siempre oscurecer la meta, o buscarse a sí mismo en el ejercicio del gobierno. … Cuando esto ocurre, con demasiada frecuencia por desgracia, el desastre está servido, y alguien, que era un hombre bueno, destinado a ser feliz, se convierte en un gobernante incompetente, por eso mismo inmoral, y finalmente desgraciado” (P. Carreño)

 “No es misión del Estado traer la felicidad a la humanidad. Ni es competencia suya crear nuevos hombres. Tampoco es cometido del Estado convertir el mundo en un paraíso y, además, tampoco es capaz de hacerlo. Por eso cuando lo intenta traspasa sus límites, se comporta como si fuera Dios, convirtiéndose –como muestra el Apocalipsis– en una fiera del abismo, en poder del Anticristo.” (Joseph Ratzinger “Verdad, Valores, Poder”)El Estado que se tiene por Dios y establece por propia iniciativa lo que se ha de considerar justo y verdadero, destruye al hombre, niega la verdadera naturaleza humana y no puede exigir obediencia. Debe dejar abiertos espacios de libertad. Tiene que recibir de fuera la verdad sobre lo justo, pues la verdad no es patrimonio suyo.”

Recoge D. Pablo Carreño, al final del libro citado anteriormente, este precioso y oportuno soneto:

Firma Pilato la que juzga ajena
sentencia, y es la suya, ¡oh, cosa fuerte! 
¿Quién creerá que, firmando ajena muerte,
el mismo juez en ella se condena?

La ambición de sí tanto le enajena
que, con vil temor, ciego, no advierte
que carga sobre sí la infausta suerte
quien al Justo condena a injusta pena

Jueces del mundo, ¡retened la mano!
Aún no firméis, mirad si son violencias 
las que os pueden mover de odio inhumano

Examinad primero las conciencias;
mirad no haga el Juez, recto y soberano,
que en ajenas firméis vuestras sentencias


           Sor Juana Inés de la Cruz
Multiculturalismo

Multiculturalismo

El 18 de Julio el ministro de Exteriores de Países Bajos, Stef Blok, salió al paso de las críticas que le llovieron al hacerse públicas unas declaraciones en las que afirmó que las sociedades multiculturales no funcionan.

Conviene pues aprovechar estas declaraciones para ofrecer una pincelada de una amenaza que gravita hoy sobre Europa que podría en un futuro dar al traste, si no es correctamente neutralizada, con nuestro sistema de convivencia, que, es la democracia pluralista. Me refiero al incremento preocupante que ha experimentado en las ultimas décadas el volumen de inmigrantes que, de forma regular o irregular, entran en el territorio de la Unión. Los movimientos migratorios son un fenómeno tan antiguo como la especie humana, y la historia abunda en grandes desplazamientos de personas que, en busca de una vida mejor y de nuevas oportunidades, han abandonado sus lugares de origen para probar fortuna en otras tierras. La propia Europa fue un continente de emigrantes en el siglo XIX y en la primera mitad del XX. Actualmente la situación se ha invertido, y son innumerables los hombres y mujeres que, procedentes sobre todo de África, del Medio y el Extremo Oriente y de Iberoamérica, arriban a la Unión Europea, con intención de instalarse de manera permanente. 

Este flujo migratorio no representaría una dificultad, sino que, por el contrario, sería una aportación positiva, si el número de inmigrantes fuese adecuado para su correcta integración, si su perfil profesional y laboral fuese idóneo para las necesidades del sistema productivo europeo y si sus valores, su cultura y sus costumbres fuesen compatibles con los propios de las sociedades abiertas que existen en Occidente. Por desgracia, estas tres condiciones no se satisfacen simultáneamente en muchos casos, y en demasiados no se cumple ninguna.

Para poder analizar la naturaleza profunda de este problema, hemos de dejar claro cuál es el modelo de sociedad al que se incorporan los emigrantes que llegan a Europa. Podríamos describirlo como una sociedad democrática y pluralista. ¿Hasta qué punto se puede abrir la sociedad sin que deje de serlo? ¿Existe un grado de diversidad cultural más allá del cual la sociedad pluralista se desintegra? 

Si queremos situar este asunto en sus justos términos, es esencial comprender la diferencia entre multiculturalismo y pluralismo y cómo el multiculturalismo, entendido y practicado con radicalidad, puede destruir el pluralismo. Por tanto, llega un punto en que la diversidad cultural no es un enriquecimiento, sino una amenaza. 

Para apercibirse de la naturaleza maligna de multiculturalismo hay que entender a qué llaman “cultura” los multiculturalitas. Para ellos, la cultura no es un conjunto de hábitos de comportamiento. Los multicultaristas consideran que una cultura es una identidad presuntamente amenazada, ya sea lingüística, religiosa, ética o sexual. Por eso las feministas radicales son multiculturalitas y se refieren a la mujer como cultura, sometida a sus ojos a discrinación por parte de los hombres, con lo que ponen en evidencia que el multiculturalismo es un proyecto ideológico con profundas consecuencias políticas. 

Un postulado central del multiculturalismo es que todas las culturas tienen el mismo valory, por consiguiente, todas merecen el mismo respeto. Pero, si todas las culturas tienen el mismo valor, el concepto de valor pierde todo su sentido. 

Europa tiene, pues, un problema de muy difícil solución, porque el numero potencial de inmigrantes es enorme y, por mucho que lleven a cabo regularizaciones masivas, el flujo entrante no disminuye, sino que, por el contrario, se incrementa. 

La Europa moderna, abierta, democrática y tolerante no nació del multiculturalismo, sino del interculturalismo, que fue el catalizador del pluralismo. 

El 15 de septiembre de 2006, Alejo Vidal- Quadras, impartió una conferencia en la Kazakn State University of Al- Farabi en Kazajstán, sobre esta cuestión y dijo: “… los seres humanos necesitamos una identidad que implica alteridad. El problema no es la identidad étnica, cultural o religiosa, que es dato que nos viene dado, sino el lugar que le asignamos en la escala axiológica. Cuando la identidad étnica, lingüística o religiosa se convierte en el valor supremo al que todos los demás -libertad, igualdad, justicia-, han de supeditarse, la comunidad pluralista queda aniquilada y la barbarie acecha.

Y en su intervención en el acto de entrega del Premio Mater Salvatoris a los valores éticos, morales y cristianos en Madrid, el 31 de mayo de 2007. comenzó así: “En mi condición de vicepresidente del Parlamento Europeo, he creído que un buen tema para mi intervención de esta noche sería precisamente el de Europa entendida como comunidad de valores, …… Esta sociedad pluralista ha sido el fruto de una larga evolución histórica de 2.500 años, en la que han sido ingredientes principales el legado clásico griego y romano, el cristianismo y las Luces.  

El siglo XX europeo ha sido calificado no sin razón, “el siglo de los horrores”

Cabe preguntarse cómo pueblos capaces de alumbrar los más excelsos productos del arte y la literatura universales y los descubrimientos científicos y técnicos más decisivos pudieron caer tan recientemente en abismos de violencia y barbarie tan escalofriantes. La búsqueda de una respuesta, que ha sido ya objeto de muchas reflexiones… está directamente relacionada con la dimensión religiosa del hombre. La civilización occidental, que nació y se desarrolló en Europa, contiene todos los elementos para proporcionar a los seres humanos un modelo de convivencia apto para suministrarles felicidad, dignidad y prosperidad, en grados muy notables, a los seres humanos.

Pero es una senda que exige constante vigilancia para no caer en los peligros que acechan al abandonarla: el nihilismo, el relativismo moral, el totalitarismo o el fanatismo intolerante. 

Porque no debemos olvidar que la esencia de la cultura europea abierta, humanista y pluralista es la libertad. Y, para los europeos, la libertad es el valor que fundamenta todos los demás, una revelación que nos llegó de los más Alto y que es en sí misma una regla completa de vida: “la verdad os hará libres”. En efecto, para los europeos la verdad y la libertad son inseparables. Somos libres para buscar la verdad, pero es esta búsqueda la que nos hace auténticamente libres. Y aquí el orden de los factores sí altera el producto. 

Y, obviamente, una consecuencia de esta relación secuencial entre verdad y libertad es que nadie ni nada está legitimado para imponer su verdad mediante la coacción o la violencia. Dios ilumina la libertad del hombre, no la destruye. La anulación de la libertad humana que perpetran los fundamentalismos religiosos es una forma de sacrilegio, porque un Dios que aplasta al hombre, que le rebaja de fin a medio, no puede salvarle. 

Esta es nuestra identidad como europeos, una identidad que no emana de la raza, ni de la lengua ni de historias más o menos inventadas.

Saber amar con el cuerpo (II)

Saber amar con el cuerpo (II)

Creo, que una de las causas de la actual cifra de mujeres que recurren al aborto, como medio de quitarse problemas, es la falta de formación (no sólo información) y respuesta a cuestiones como:

¿Qué es para ti la sexualidad? ¿Para qué sirve?

Los jóvenes reciben un bombardeo de mensajes que venden: “Para disfrutar, para el placer, pero ¡ten cuidado! ¡Protégete! Y los jóvenes no son tontos, y por mucha información que reciban hacen caso al ¡Disfruta! Es difícil disfrutar con tanto miedo, pensando en la protección. Más que nada porque una relación sexual es un momento de encuentro, de intimidad, roce, cercanía y ¡claro!, vivirlo con tanta barrera es un rollo. 

El placer no es una finalidad de la sexualidad. ¿Qué es, entonces, el placer de la sexualidad si no es su fin?  El placer es bueno, lo ha inventado Dios, y decidió ponerlo en la sexualidad. Es algo maravilloso, porque es la manera en la que el cuerpo nos narra que algo bueno esta pasando. El placer no lo buscas. Lo que buscas es expresar un afecto verdadero. Cuando lo consigues, sientes gozo en el alma y en el corazón. 

¿Qué les esta pasando hoy a millones de jóvenes que se relacionan desde lo que ellos llaman “enrollarse”?  Pues que vienen de la cultura del “rollo”, y están incapacitados para vivir algo más profundo y maduro. Ninguna persona pierde la dignidad cuando es tratada como objeto de deseo, pero sí puede perder la conciencia de ser amable, y digna de ser amada. Y cuando esto sucede es muy doloroso.  ¿Por qué? Porque cuando violamos la naturaleza del amor, y desgajamos amor y sexualidad, esta última se convierte en una sustancia con poder adictivo, como ocurre con el alcohol o el juego. 

Lo que significa adicción es que la persona se convierte en marioneta de su necesidad. Se despersonaliza, se ve privada de libertad y la fuerza de la adicción se torna más exigente, demanda más dosis para proporcionar un placer cada vez menor. 

Y aparece ahora una cuestión importante ¿Reprimir los impulsos es “ser reprimido”? Si es bueno y normal sentir el deseo sexual ¿Por qué no dejarse llevar por el impulso? ¿No va contra la naturaleza misma el reprimir ese deseo tan normal? Reconocer impulsos no significa dejarse llevar por ellos. 

Monseñor Munilla y Begoña Ruiz lo explican muy bien en su libro titulado: “Sexo con alma y cuerpo”. Cuántas veces entramos en una tienda y pensamos  ¡Me lo compraría todo! Algo distinto es hacerlo.  Sería una compra compulsiva, siendo un grave problema si lo hiciera.  Si elige aquello que necesita, vuelve a casa contenta y feliz . Podríamos recriminarla: “reprimida”: ¿por no comprarte todo lo que te gusta?,   ¿porque has refrenado tu deseo? ¿por inhibir tu impulso? ESTO NO ES VERDAD.

Uno se siente reprimido cuando le dice que “no” al impulso sin un motivo. Sin que haya inteligencia. Reprimido es el que mueve su voluntad y dice: ¡stop! ¡no puedes! pero sin saber por qué.  El reprimido siente, desea, ansia, pero continuamente inhibe todo ello por miedo, por culpa, sin ningún buen motivo para mover su voluntad y hacer ese esfuerzo gigante que supone paralizar sus deseos, no dejarlos expresarse. 

La gente que se dice ¡no! a sí misma por voluntarismo, detrás lo que hay es miedo y culpa. Suele ser poco libre y poco feliz. Y, finalmente, también es importante abordar tres cuestiones:

 ¿Es posible esperar hasta el matrimonio para tener una relación sexual? ¿Hoy se puede defender algo así? ¿Qué sentido tiene? La respuesta a estas preguntas las  abordaré en otro artículo, pues, para hacerlo, es necesario ahondar en el concepto del amor conyugal, un tema inabarcable. 

Enrique Rojas, en uno de sus libros titulado: “El amor: la gran oportunidad”, dedica un capítulo a explicar siete consejos para los que van a casarse, con siete casos clínicos para cada uno.

1.- No divinizar el amor.

2.- No hacer de la otra persona un absoluto.

3.- Es un error grave pensar que con estar enamorado es suficiente para que el amor funcione y dure.

4.- La vida conyugal necesita aprendizajes sucesivos.

5.- Hay que ser consciente de que se pueden dar algunas crisis de la pareja.

6.- Saber que el amor maduro es un logro que tarda en llegar y significa la unión de dos personas, manteniendo cada uno su propia individualidad.

7.-El amor verdadero consiste más en dar que en recibir. 

El lenguaje del amor es solemne. Y hace falta la paciencia de un arqueólogo para descifrar el frondoso vocabulario sentimental. El amor debe ser el hábitat natural del ser humano, su ecología básica. Pero sorprende mucho que una cuestión tan principal como esta, en la que tanta gente fracasa y que se inicia con enorme ilusión y despierta unas expectativas inusitadas, acabe tan mal una y otra vez. Da pena ver tantas parejas rotas a nuestro alrededor.

 ¿Cuáles son las raíces de estos desencuentros?, a partir de los hechos es muy importante. Enrique Rojas, examina los motivos de esos fracasos, a partir del significado del amor . “Porque el amor conyugal es un arte, que tiene tres vertientes: teoría, práctica y aprendizajes continuados.” 

Aprender el arte de amar debe arrancar de tener una idea sobre lo que es el hombre y lo que significa el amor. Gustave Thibon dice: «No me caso porque te quiero, lo hago para quererte».

Saber amar con el cuerpo (I)

Saber amar con el cuerpo (I)

Mikel Gotzon, en el prólogo de su libro sobre ecología sexual, escribe: “La revolución industrial supuso auténtica liberación para el hombre. A medida que la ciencia y la técnica iban progresando, se liberaron muchas energías humanas, que se encaminaron al desarrollo de la industria. La optimización de los recursos permitió dedicar cada vez más tiempo a la educación…, pero no hemos sabido dirigir con visión de futuro este proceso científico y tecnológico. La carrera descontrolada de la técnica ha tenido consecuencias negativas, porque, cuando la naturaleza es manipulada, se venga. En estos momentos, la ecología se nos impone con fuerza: necesitamos controlar la técnica, impedir un crecimiento desordenado de la tecnología, pues todo crecimiento descontrolado es un cáncer que genera muerte y destrucción.”

¿Qué podemos hacer? Volver los ojos a las exigencias de la naturaleza, que marcan las pautas, de la armonía entre los diversos elementos de una vida y una cultura auténticamente humanas.

La revolución sexual también es uno de los hechos más importantes de esta segunda mitad de siglo. Los progresos técnicos han permitido explorar todas las posibilidades de la sexualidad humana. Y necesitamos un planteamiento ecológico de la sexualidad, porque no todas las posibilidades de vivir la propia sexualidad que la técnica hace posibles son de verdad humanas ni tampoco colaboran al progreso y a la felicidad humana.

Mikel escribe que asistimos a una rebelión de la naturaleza frente a la revolución sexual. Y en estos momentos como sucede en otras ramas de la técnica, necesitamos un planteamiento ecológico de la sexualidad. Lo que parecía una liberación podemos ver, porque no todas las posibilidades de vivir la propia sexualidad que la técnica hace posibles son de verdad humanas ni tampoco colaboran al progreso y a la felicidad humana. Un desconcierto sobre el modo de vivir la propia sexualidad está cada vez más extendido.

Algunas de las posibilidades que abren estas dos revoluciones, crean graves peligros y, a veces, engendros. De hecho, asistimos a una rebelión de la naturaleza frente a la revolución sexual.


Hemos de superar, en el campo sexual, la época ingenua en la que nos encontramos, porque esa ingenuidad es dañina para la naturaleza y para el hombre.

Necesitamos adentrarnos en una etapa de desarrollo ecológico de la sexualidad, que permita a las mujeres y hombres de nuestro tiempo encontrar la felicidad que tan arduamente buscamos.

En estos momentos tenemos bastante información sobre como funciona el aspecto físico de la sexualidad, pero, hay en nuestro entorno cultural, una falta de reflexión y este desconocimiento provocan muchos errores prácticos, y muchas frustraciones psicológicas, a la hora de vivir la propia sexualidad.

Se trata de reflexionar sobre la realidad, describir qué es el hombre, el cuerpo, el hondo sentido que tiene la dimensión sexual de nuestra personalidad. Así sabremos mejor cómo vivirla.

Es urgente tener una respuesta a cuestiones que se hacen los jóvenes como: ¿Qué significa “utilizar” a alguien? Muchos jóvenes no entienden por qué las relaciones sexuales son incorrectas antes del matrimonio. ¿Afecta el sexo a nuestra afectividad?, ¿tiene la relación sexual un sentido propio, independiente del motivo por el que se hace? “Con tantos divorciados como hay hoy en día, el matrimonio parece haber perdido sentido. ¿para qué esperar hasta entonces, si es probable que termine en divorcio. Y podríamos continuar.

Ante esta ignorancia, y un entorno que desorienta a los jóvenes, no hay otro camino que tener respuesta a estas cuestiones. Estudiar, reflexionar, pedir ayuda a expertos…, pues tenemos que ayudarles a descubrir la armonía perdida.

 Dada la sensibilidad contemporánea, al escuchar el pasaje de San Pablo a los Efesios (5.21-33), y que se lee en muchas bodas, no entienden el significado de “sumisión” y “dominio”. Olvidan como describe el autor: “Y vosotros los maridos, amad a vuestras mujeres…”, y con esta manera de expresarse destruye cualquier temor que hubiera podido suscitar la frase precedente. El amor excluye todo género de sumisión.

El autor de la carta no teme aceptar los conceptos propios de la mentalidad y de las costumbres de entonces; no teme hablar de la sumisión de la mujer al marido, ni tampoco teme argumentar a la mujer que “reverencie a su marido”.

Se trata de alcanzar la armonía perdida. Ciertamente es diversa nuestra sensibilidad contemporánea, diversas también las mentalidades y las costumbres, y es diferente la situación social de la mujer, con relación al hombre. No obstante, el fundamental principio que encontramos en esa carta, sí que sigue siendo el mismo y ofrece los mismos frutos.

Desorbitado rechazo produjo el libro de Constanza Miriano, por el titulo “Cásate y sé sumisa”,  sin haberlo leído en su mayoría. Termina la autora del libro escribiendo algo muy interesante y de rabiosa actualidad: “…los niños no pueden vivir en un mundo Disney, porque esa no es la realidad. El sufrimiento llegará en algún momento y los padres deben estar ahí, sabiendo que las cosas no acaban ahí… Ahora, en cambio, hasta los cuentos son depurados, edulcorados. Incluidos los clásicos. Por no perturbar la sensibilidad de los niños; al final, el lobo y el cazador hacen las paces. De verdad, lo prometo, ha caído en mis manos un libro de cuentos que presenta versiones animalistas y buenitas: en el fondo, el lobo también es bueno.

Son pequeños, pero no son tontos, saben, intuyen de una forma confusa, que el mundo no es del todo rosa, y el hecho de, casi esconderlo, los asusta más. Quién sabe lo que esconde lo desconocido. Es mil veces mejor decir: Existe el sufrimiento, pero nosotros nos fiamos de la vida. 

También dirá que la emergencia educativa proviene del hecho de que no se sabe la razón por la que se educa, ¿para qué se educa, si ni siquiera los padres saben por qué viven ni a dónde van Si se elimina el temor de Dios, ¿cómo se hace para educar? Si se elimina la idea del pecado original, y la necesidad de la salvación ¿qué quiere decir educar? Si eliminas el infierno y el paraíso -considerados como rollos ridículos- ¿para qué conquistar le eternidad? ¿para seguir siendo una partícula que flota contenta, según las nuevas modas?

¿Qué cenamos esta noche? ¿Qué quieres hacer?  ¿A dónde quieres ir? Y empieza la negociación, el pulso que, entre otras cosas, hacen que los niños sean insoportables, extenuantes. Nos ponen a prueba para ver hasta dónde pueden llegar, cuando, en realidad, nos están pidiendo secretamente que los paremos de alguna forma, que pongamos una pared. De esa forma, los niños sufren, porque tener que elegir cuando se es pequeño es una responsabilidad demasiado grande, paraliza.

Nos arriesgamos a ser padres que produzcan una generación sin futuro, sin sentido, sin meta alguna. En la escuela, de los poemas que se leen por Navidad y por Pascua, se han eliminado todas las referencias a nuestra fe para no ofender la sensibilidad de nadie. Pero entonces ¿Navidad y Pascua de quiénes?, con perdón. Eliminémoslas, por tanto, festejemos Halloween.

Un libro que merecería alcanzar una enorme difusión, por una campaña superficial de ataque sin argumentos, ha evitado difundir lo que nos hace falta escuchar.

En próximos artículos, de la mano de Mikel y otros autores destacados en estas cuestiones, intentaré ayudar a descubrir el sentido del sexo, la locura de casarse, la diferencia sexual, la personalización de la sexualidad y la estética. Para, finalmente, profundizar en la sexualidad a la luz de la antropología.

También conviene dedicar algún comentario a la actual revolución de las tecnologías, móviles, redes… Una revolución imparable, que se dirige hacia un cambio de época, de consecuencias inimaginables.

Fisión del átomo a escala social

Fisión del átomo a escala social

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró en el año 1972 que en 1975 sería el Año Internacional de la Mujer. Esto fue un reconocimiento a los 25 años de trabajo de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Una comisión que luchó por eliminar la discriminación contra la mujer en 1967. Además, Naciones Unidas incluyó en los objetivos del segundo decenio la plena integración de la mujer.

Es cierto que algunos momentos de la historia fueron injustos para las mujeres. Los movimientos feministas nacieron en un contexto en el que las mujeres eran fuertemente discriminadas y ante este malestar justificado surgió esta palabra reciente FEMINISMO.

Esta palabra se ha convertido en una escuela de pensamiento profundamente enraizado en el trabajo de la filósofa Simone de Beauvoir, que trataba de comprender cuál era la naturaleza de la feminidad. Esta mujer ha influido a la psicología y la filosofía.

Simone de Beauvoir nació en el año 1908 en la capital francesa, París. conoció a Jean-Paul Sartre, mantuvo con él una relación afectiva que duró toda la vida y finalmente, murió en París en el año 1986.

El punto de partida de Beauvoir fue “darse cuenta” que todas las producciones culturales de la humanidad, desde el arte hasta el uso del lenguaje, tienen al hombre como punto central, principal referencia. Hoy podemos ver hasta que punto ha influido esta idea del feminismo radical (“miembros y miembras” “ciudadanos y ciudadanas” utilizó Pedro Sánchez en su mitin del día de anuncio de la fecha de elecciones… y un sinfín de, llamémosle, estupideces, pues son eso).

“La familia es un nido de perversiones” es otra frase de Simone de Beauvoir.

“El concepto tradicional de familia incluye diferentes aspectos y roles de sexo y género, presentando al hombre como el fuerte, resistente, duro, agresivo y trabajador y a la mujer como sumisa, obediente, cariñosa, débil y dedicada al cuidado del hogar.” Y podríamos continuar con más frases suyas, que nos ayudan a comprender mejor las raíces del pensamiento dominante, tan agresivo que te lleva a decidir ser tan “antiguaymoderno” como se pueda.

El feminismo es una escuela de pensamiento muy diversa, pero la mayoría de los movimientos feministas comparten un análisis como el de Simone, sobre las causas subyacentes de las injusticias hacia la mujer.

Cuando escuchamos hablar de patriarcado a algunas feministas, se parte de un análisis marxista de la sociedad. Es obvio que en ciertos momentos de la historia y en determinados países, las mujeres han sido oprimidas legal, física y moralmente. Pero yo me pregunto: ¿No tenemos en nuestro pasado mujeres de las que podemos aprender para ayudar a las mujeres de hoy? ¿No ha habido mujeres admirables que han aportado mucho en variados campos? La lista sería interminable. Yo creo que por estar plagado de postulados marxistas y de la ideología de género y por un intento de arrogarse la representación de todas las mujeres, un grupo cada vez más numeroso de mujeres se están desmarcando de sus postulados. Prueba de ello es que, en España un grupo presentó un manifiesto alternativo de cara al 8 de marzo.

La historiadora Elvira Roca, la ex política María San Gil o la periodista Cayetana Álvarez de Toledo son algunas de las firmantes de un texto que criticaba la utilización del feminismo radical de todas las mujeres y de la estigmatización del hombre.

“Lamentamos que una ideología contraria a la libertad pretenda arrogarse la representación de la mitad de la humanidad”, aseguran. Y es que consideran que “no nos reconocemos víctimas de nuestros hermanos, parejas, padres, hijos, amigos y compañeros, nuestros iguales masculinos”.

Además, criticaban que desde hace unos años “se ha instalado en el discurso predominante en los medios y en la política una corriente de pensamiento que presenta a las mujeres como víctimas por definición de una sociedad machista”, cuando a pesar de los problemas que azotan a la mujer en la sociedad, España es según todas las estadísticas uno de los lugares del mundo donde la mujer tiene más derechos y vive más segura. Os invito a leer su manifiesto.

Y en otro país europeocuriosamente Francia dónde nació y vivió Simone, existe un grupo de mujeres denominado las Antígonas.

Luis Luque, publicaba el 5 de febrero en ACEPRENSA un articulo, en el que explica que cuando años atrás las activistas de Femen comenzaron a copar titulares por su cuestionable manera de protestar contra el “patriarcado” – con el torso desnudo y pintarrajeado -, un grupo de jóvenes francesas le salió al paso con un mensaje distinto: el de una feminidad concebida en positivo, con mucho que aportar. “No permitiremos que se entierre la decencia, el sentido común y la dignidad que deben regir las leyes y el desarrollo de nuestra sociedad”.

Son las Antígonas, que toman el nombre de la hija de Edipo.

Anne Trewby, su presidenta, cuenta que comenzaron en 2014. Organizan conferencias regulares en París, Marsella y Lyon, para tratar de abrir el debate sobre las cuestiones que atañen a las mujeres en general y sobre la situación de las francesas en la actualidad. Su principal objetivo es, de hecho, ofrecer una visión renovada de la mujer y de los asuntos femeninos actuales.

¿Cuál es la idea de las Antígonas acerca de una efectiva igualdad entre mujeres y hombres? Le preguntan a Anne Trewby en la entrevista citada anteriormente. Y responde así:

Una igualdad basada en nuestra humanidad compartida.

Verdaderamente, a veces entristece, tener que insistir machaconamente que la igualdad no implica que ambos sexos sean lo mismo. Y para preservar la inmensa riqueza de ser dos sexos diferentes, necesitamos dejar de intentar tener el mismo numero de mujeres y de hombres en cada área política o económica, y dejar de querer probar desesperadamente cuán parecidos podemos ser.

El hecho de ser mujer crea una vulnerabilidad especifica, que creo no es necesario explicar ahora, pues es evidente, por lo tanto, las leyes deben tener en cuenta estas diferencias para protegerlas mejor.

Cada vez mas pensadores actuales alzan su voz ante la amenaza que supone la ingeniería que rodea hoy al sexo -desde la agresiva homosexualización al feminismo, pasando por una especie de furor antinatalista-, mil veces más grave incluso que la inmigración.

En una entrevista, Carlos Esteban afirma que una sociedad puede sobrevivir al enfrentamiento entre razas, entre clases, entre ideologías. No se puede sobrevivir al enfrentamiento de los sexos. “Ese enfrentamiento es el equivalente a la fisión del átomo a escala social”. No es una tontería.

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