Pinceladas históricas
Retrato imaginario de Eurico (440–484), rey de los Visigodos e hijo del rey Teodorico I y hermano de Teodorico II, a quien sucedió en el trono después de asesinarlo. © File:Eurico, rey de los Visigodos (Museo del Prado).jpg

Pinceladas históricas

Preparada para escribir mi artículo, descanso un poco, veo con agrado en televisión el acogimiento de los reyes, la princesa y la infanta en Mallorca, y decido que mi tema va a versar sobre estas últimas, mas una cosa es lo que una decida y otra que por un imprevisto se cambie de idea.

Así ha sido, pues al ponerme a escribir, iba a ordenar unos libros y ¡hete aquí! que topo con un tomo suelto de “La Historia de la Humanidad”, que trata sobre las raíces europeas.

Empiezo a ojearlo y eran pequeñas y reducidas efemérides de acontecimientos económicos, sociales, artísticos, literarios, científicos y pensamientos políticos y religiosos, que abarcan desde el cuatrocientos ocho, hasta el mil doscientos noventa y seis. De todos ellos he elegido varios, que enseguida comento.

Son pinceladas curiosas, que me recuerdan las hojitas del almanaque del Sagrado Corazón, o también a afirmaciones breves de juegos de mesa, de matices culturales o sacados de preguntas y respuestas de múltiples concursos televisivos.

Sé seguro que a muchos de ustedes les va a venir a la mente la lista de los reyes godos cuando comience a desarrollarlo. Las generaciones más jóvenes no pudieron estudiarlo con tanta profundidad, pues esta parte histórica ha perdido fuelle.

Bien, yo, recordando los hechos que aprendí antaño y descubriendo otros nuevos, nos metemos en el año 456, en el que nos dice que, los visigodos, al mando del rey Teodorico II, comienzan a arrebatar a los suevos los territorios del sur peninsular hispano y en año 470 el rey visigodo Eurico completa las leyes germánicas en el “Códex Euriamus”.

Dejo un poco la pluma y mi pensamiento vuela hacia una epístola de San Pablo, que acababa de meditar, me ha elevado un poco el alma y veo oportuno plasmar aquí que en el año 470 concluye la construcción de la iglesia de Tours (Galia), que acogerá a los peregrinos que visiten la tumba de San Martín (el que regaló la capa a un pobre), no el San Martín de Porres, que fue portero de un convento. A nuestra mente nos viene la magnífica estatua ecuestre, donde San Martín dona su capa.

Paso ahora al año 500, que es cuando se copia e ilustra el libro del Génesis, que será considerado como una de las fuentes más importantes del paleocristianismo, y, aquí, ya verán como nos vemos paseando por Roma, recordando las catacumbas y algún que otro museo, donde se nos orientó sobre este arte.

Sigo sola, paseando por la “Ciudad Eterna” donde he viajado varias veces, una de ellas con un sobrino,  sacerdote misionero y, como ha estado en Sudamérica, me da pie para comentar que hacia el año 514 se erigieron monumentos escultóricos en las ciudades mayas de Xultúm, Piedras Negras, Yaxchilán, Palenque y Calakmul, en la península del Yucatán, y en esta misma fecha (en 514), la ciudad maya de Chichén Itzá en el norte del Yucatán (Méjico), es ocupada por los itzares.

Como aprecian, es un artículo zigzagueante, que deja suelta la mente, los conceptos van y vuelven, marchan y vienen, y esperamos tranquilos pero curiosos a ver de quién toca hablar.

Pues el turno es para el rey Atanagildo, quien en el 554 es reconocido como único rey visigodo, pero la “Bética” y gran parte de la “Tarraconense” quedan en poder de los bizantinos.

Visión de futuro tuvo en el 635 el rey francés Dogoberto I, que autoriza la creación de una feria en Saint Denis, para la comercialización del vino y de la miel. Parece un antecedente de proyectos comerciales actuales ¿no?

Y el matrimonio de Ataulfo y Gala Placidia, su rehén romana, en Narbona, fue en el 414, y al año siguiente fue asesinado.

Sucedían muchos complots e intrigas palaciegas y muchos reyes eran asesinados, éste fue el motivo por el cual la corona dejó de ser electa pasando a ser hereditaria.

Volvemos a Europa y viajamos en el tiempo, hacia el año 543, donde el rey francés Childeberto I ordena edificar la iglesia de Saint Vicent de París, y esta efemérides me ha llevado a las canciones regionales francesas que cantábamos en clase para refuerzo de esta lengua. Tratándose de París, que sabemos “bien vale una misa”, seguro que ustedes habrán volado a “la Ciudad de la Luz”.

Y ahora, que estamos viviendo esta pesadilla con este maldito virus intruso, este indeseado huésped culpable de la pandemia, me ha parecido bien compartir con ustedes que en el año 543 una epidemia de peste negra procedente de Oriente, devasta Italia, gran parte de Galia y de la Península Ibérica. Aquí es mejor descansar la mente y saber a través de la historia, que lo pasaron mal, que hubo mucho dolor y todo pasó, que nos ayude esto a vivir con esperanza.

Es escribiendo estas efemérides de los reyes godos, cuando he volado por las nubes a Canarias, que fue donde me enteré que para los isleños somos los godos.

Volvamos a la realidad y arropemos a nuestra familia real, que son, como así consta en la historia, el eje y la cohesión de nuestra patria, nuestra querida España.

¡Viva España! ¡Viva el Rey!