Empiezo esta segunda parte de pinceladas olvidándome del refrán de: “Nunca segundas partes fueron buenas”.

Mi deseo es que quede en tablas o más lúcido.

Contaba a mi hija un viaje que hice a León y le encantó el modo en que lo descubrí, pues mi guía turística fue una amiga, me llevó a la Catedral, casualmente estaban limpiando las vidrieras, rezamos a la Virgen del Camino, visitamos la iglesia de San Isidoro etc. etc., y pensando en esta ciudad, entro en el año 371 que fue cuando el Rey visigodo Leovigildo conquistó León y Medinasidonia ocupada por los bizantinos.

Su hijo Hermenegildo, que era gobernador de la Bética, se convirtió al catolicismo, Leovigildo no lo aceptó, y su hijo se rebeló contra él y acabó como saben con el martirio de Hermenegildo.

Ahora aquí, luego allá, hay que ver con que vertiginosidad viaja el pensamiento, que casi puede estar simultáneamente en dos puntos. Nos vemos sin apenas darnos cuenta en nuestros lugares de origen, donde el verano tórrido que vivimos nos cuesta respirar, y por si fuera poco cercados por este indeseado virus que tanta calamidad va dejando, pues hablando de ella, volvemos la vista atrás y nos cercioramos que el año 640 fue un año jubiloso pues se acabó una pertinaz sequía en la Península Ibérica, que duró siete años como el sueño de José en Egipto y seguimos con los males de antaño, que bien saben los hubo y en el año 654 aparecieron nuevos brotes de peste en Roma, Pavía y Marsella.

Estando en cualquier menester nuestra mente vuela, viaja, emerge de nuestro subconsciente, reposa…

Y este momento me he visto en el atrio del convento de Santa Ana del Monte de mi pueblo y claro tiene su porqué, lo he elegido así para hilvanar esta evasión con un hecho eligiendo a una mujer, a la princesa merovingia Teodoquilda que en el año 659 funda el cenobio de San Pedro de Seus (Galia), sometiéndola a la regla benedictina y unos años antes en el 622 la reina Botilde, esposa del Rey franco de Borgoña Clodoveo II funda la abadía benedictina de Corbie, me alegra que estas dos mujeres poco conocidas, las valoremos como premonitorias de la lucha por los derechos de nosotras, las féminas. 

Me centro en el tema, con mi argumento elegido,  con mi estilo, por ello espoleo mis recuerdos para entronizar en estas páginas a otro Rey y sin saber apenas como, más rauda que una paloma, me veo en la plaza de Zocodover en Toledo, lugar de encuentro de culturas y es ahí en la “Ciudad Imperial” donde plasmo que  en el 667 fallece Ildefonso, Arzobispo de Toledo, nada menos que discípulo que de San Isidoro de Sevilla, y este aventajado alumno escribió: “De Virginitae beatae Mariae” y sobre  el camino del desierto.

Tengo como música de fondo el Cóndor, composición sudamericana que me encanta y sus notas me llevan a Méjico, a una ciudad que ya mencioné en el anterior artículo, es la ciudad de Yaschiclan que, en el año 682, fíjense que curioso es el nombre del Rey que empezó a reinar en esa fecha. Este Rey recién entrado en estas líneas, se llamaba  Escudo Jaguar el Grande, con apodo y todo.

Y no hace falta ni pasaporte, ni carnet, ni nada para  trasladarse a casa a nuestra península, la Ibérica, pues en el 684 una serie de malas cosechas, provocaron una carencia de alimentos originando una hambruna semejante a las  del Tercer Mundo.

Mirando un dibujo de tinta china, esta palabra en minúscula me hace pensar en China, la cual felizmente visité hace poco, siento como ustedes (hayan visitado o no este país) en los guerreros de Siam, ese ejército de terracota, visualizando la “Muralla China” y admirando los rascacielos de Shanghái es una gozada contrastar costumbres y culturas.

Pues este es mi enganche para narrarles una anécdota increíble y nada menos que en el 690, pues si en aquel año una antigua monja budista ocupó el trono chino con el nombre de Wu Tsé-tien y se sustituyó la dinastía Tang ¡anda! otra premonición, ya que demostró que la mujer si, diferente al varón, demostró que se tienen iguales facultades y cualidades para ser una Emperatriz y ahora cada uno de nosotros donde esté comprobamos como paso a paso los avances de los derechos de la mujer alegran tanto el corazón de todos que es para “Echar las campanas al vuelo” y hablando de ellas en el año 701 se funde en Europa la primera campana de bronce para uso eclesiástico.

He entornado un poco los ojos y me he visto en mi pupitre, en clase, allí, con los mapas perennes colgados en las paredes, con el olor mezcla de polvillo de tiza a la madera de los mismos muebles la de los lápices, pegamento, goma y colonia, vamos a recordar esa clase que casi todos hemos vivido con nuestro profesor o profesora, nos enseñó que en el año 711 el 19 de julio cuando las tropas árabes y bereberes, encabezadas por Tariq iben Ziyod, tras cruzar el estrecho de Gibraltar se enfrentan a los visigodos con Don Rodrigo al frente a las orillas del rio Guadalete en la península Ibérica  y ya sabemos con qué pena se nos dijo en aquella clase el final.

Los más jóvenes no vivieron estas clases pero hoy disponen de todo tipo de herramientas para aprenderlo de otro modo y al instante.

Aquellos tiempos cuando se cantaba “España limita al norte con el Mar Cantábrico, los Montes…

Pues bien, vamos a pasar los Pirineos y allí en el año 753 es cuando comienza a extenderse en la Galia el canto gregoriano y a duermevela me veo en la Catedral de la Almudena en un concierto dedicado a esta música sacra abro los ojos y recuerdo a nuestros Reyes a la Princesa y su hermana la Infanta.

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