El teatro es sobriedad;
pero también fantasía
la forma de razonar,
ya sea humana o divina
es proponer la función
de lo breve que es la vida;
es cargarse de emoción,
gozo, placer o desdicha.

Es de Macbech la ambición;
y es el amor de Julieta
cuentos del Decamerón
o Ulises en la Odisea.

Nuestros Lope, Calderón,
Don Quijote con su gesta;
Don Juan Tenorio, pasión
el temor y la reyerta.

El teatro con su voz,
aviva nuestras conciencias;
o nos devuelve el sabor
 de un pasado que se aleja.

Ayer, hoy, y para siempre,
¡luchemos porque no muera!,
o con él desaparecen,
de lo andado nuestra huella.

Que suba pronto el telón
estas noches de verano
y emulemos el fervor
de los griegos y romanos.

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