Sumergida en el agua acaricio tus manos pues bordeando voy acariciando tus huellas. Las huellas de tus manos que en la piedra y en mi mente se grabaron para siempre. Hoy cierro mis ojos y te veo, y veo tus dedos finos y rugosos, y tu cuerpecito débil, recorrer, poquito a poco, todo el entorno. Y te siento a i lado y oigo tu voz flotar en el aire y tus ojos, cansados y tristes, mirarme y querer hablarme. Y no me siento sola porque sé que, en silencio, me estás viendo, hablando, y acariciando mi cuerpo. Por eso, cada vez que vengo, voy en silencio a buscarte, y sumergida en el agua voy tus manos, acariciando. Las huellas de tus manos, que en el borde de la piscina, para siempre quedaron.