Estoy tumbada en la cama con los ojos mirando el techo y el canto de unos niños en la calle me transportan al pasado. Es Nochebuena y hace frío y las calles del pueblo están alegres. Se oyen villancicos y pitar de coches y yo estoy sola, con mi dolor, repleta, … y pienso en él. Hoy nace un Niño para toda la Humanidad y miles de niños en cada hogar y, el mío está muerto porque lo quise yo. Dios, ¿por qué? ¿Por qué no me ayudaron a tenerlo yo?. Todas las vocecitas del Mundo me gritan hoy y miles de ojos me miran hoy y manos chiquitas se tienden a mi alrededor. ¿Dios, por qué maté lo más bello de mi yo? Salgo a la calle porque no puedo más con mi dolor y una lluvia suave me baña sin cesar, Pasa el tiempo. Y sigo andando. Se van apagando las voces y los ruidos de los coches. Ya no sé si estoy sola, si hace frío o llueve si estoy cansada o mi dolor duele, tan solo sé que sigo sin detenerme. Va amaneciendo…, lentamente, y mi cuerpo se detiene ante un bello Belén, con un portal cubierto de hojas verdes y un Hermoso Niño mirando fijamente. Me aparté. No podía mirarle pero sus bellos ojos, clavados en mí, me llamaban. Y lloré. Y supliqué. Y pedí perdón. Y al final… me derrumbé. Unas voces me gritaban: “Es Navidad…” Y YO ESTOY MUERTA. Y comprendí, que me hacía falta Ese NIÑO para redimirme HOY.