Hay una noche en el año que de excelsa ilusión llena, y esa noche es, sin engaño, la noche de Nochebuena. Esa noche nació un Niño en una mísera cueva, un niño que da cariño a los hombres, y les lleva a la vida de amor en pos, a nosotros los cristianos, porque es el Niño de Dios, el que nos tiende las manos para que hagamos el bien en este mondo falaz, y las guerras, con desdén, desterremos, por la paz. Esa paz, que es ¡gran deseo!, y nos llena de ilusión. Esa paz, que es el trofeo para nuestro corazón. Y cuando con paz estamos, nos afluyen las canciones, y de alegría cantamos por todos los callejones. Todos, pues, en paz serena, brindemos felicidad, que “Esta noche es Nochebuena, y mañana Navidad, dame la bota, María, que me voy a emborrachar...”
Publicado en su libro POEVAS, Madrid, 2010