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Y hoy termina un reinado como también una época que marcó un antes y un después en la historia no solo de Noruega y su pueblo, también en la propia Casa Real, modernidad y tradición, eso aportó el Rey Harald V.

Era el padre, el abuelo y el Vikingo insaciable, porque fue un Rey cercano a su pueblo y a su vez no paraba, siempre estuvo activo en lo político y en lo social, por ello su pueblo le echará de menos.

Harald no tuvo una infancia de príncipe de cuento de hadas dado que con tres años abandonó su país a la fuerza, a causa de la invasión nazi, y pasó 5 años exiliado en USA con su madre la Princesa Marta, y sus hermanas Astrid y Raghnild, mientras su abuelo Haakon VII y su padre Olaf dirigían la Resistencia desde Londres. La vuelta al hogar en 1945 trajo algunos años de paz, ensombrecidos cuando perdió a su madre en 1954 con solo 17 años y tres años después se convirtió en Príncipe Heredero.

Su momento de felicidad llegó cuando se casó en 1968 con la Reina Sonia, de orígenes humildes y de profesión modista y por la cual pensó en renunciar al trono si no podía casarse, ese fue el primer paso que daría la Casa Real al romper la tradición de los matrimonios reales. Y en 1991 tras suceder a su padre decidió que sería el Rey de todos los noruegos, iniciando una transición del siglo XX al XXI. Su reinado no ha estado exento de momentos tensos, los atentados de 2011, el desprendimiento de tierra de 2020 y la crisis de la COVID19, pero en todos ellos y dando ejemplo del cargo recibió elogios y reconocimientos.

No obstante, ahora que ha dejado este mundo, su hijo Haakon VIII y su esposa Mette-Marit no lo van a tener fácil. Los escándaldos del hijo mayor de la Reina, Marius, fruto de su primer matrimonio, dañaron la institución, sumándose los problemas de salud de la consorte, quien apenas hace un mes fue transplantada de ambos pulmones. A pesar de esta crisis la corona resiste, un 80% de la población quiso mantener la monarquía tras una consulta lanzada por el parlamento.

Quede todo en Noruega y en paz con ella. Harald V fue un rey entre dos épocas y dos mundos, pero hizo un buen trabajo y ahora solo queda esperar que su hijo esté a su altura, todo por Noruega.

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