Estimadas autoridades, representación del Ateneo Mercantil de Valencia, damas, caballeros, amigos y asistentes todos a esta segunda conferencia de la primera parte del ciclo de conferencias que el Ateneo y yo mismo, vamos a dedicar a las grandes órdenes militares, de caballería y hospitalarias. Sed bienvenidos y espero/esperamos, que esta serie de conferencias sea del agrado de todos, pues con ella nos hemos propuesto acercar al gran público este mundo, a veces un tanto desconocido.

Quiero agradecer a Vicente Bosh Beferull la presentación que ha realizado de esta conferencia y de mi propia persona. A doña Carmen de Rosa Torner, presidente de la Casa donde nos encontramos, el Ateneo Mercantil de Valencia, y a toda su Junta Directiva por amparar y apoyar este ciclo de conferencias. También quiero agradecer a mi gran amigo Manuel Salvador Sanchís, por su apoyo incondicional a este proyecto, y a todos los amigos que hoy estamos llenando esta gran Sala Sorolla, pues sin todos vosotros, todo nuestro esfuerzo no tendría sentido.

Esta segunda conferencia de esta primera parte del ciclo, está dedicada a la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como la Orden de Malta.

Para adentrarnos en los inicios de la Orden de Malta, es imprescindible comentar que, sobre 1048, algunos mercaderes como Gerardo Tum, (1040-1120), nacido en Scala, y de otras ciudades del sur de Italia, como la portuaria Amalfi, gracias a una autorización del [1] la cual, el papa Pascual II (1050-1118), reconoció oficialmente el 15 de febrero de 1113, así como a la comunidad monástica de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, mediante la bula Geraudo institutori ac praeposito Hirosolimitani Xenodochii, y la pone bajo la tutela de la Santa Sede. Y con el solemne privilegio Pie postulatio voluntatis, corrobora su vocación a los pobres, teniendo la orden el derecho y albedrío para elegir libremente a sus superiores sin interferencia de ninguna autoridad laica o religiosa.

Para esta nueva orden utiliza el hábito negro benedictino, y una cruz blanca de ocho puntas, que algunos historiadores piensan que es la de la bandera de la antigua república de Amalfi, y que simboliza las ocho bienaventuranzas. Posteriormente, a partir de 1259, los caballeros, para ir a la guerra, utilizarán la sobrevesta de color rojo con la cruz blanca de ocho puntas.

Frey Gerardo Tum, fallece en Jerusalén el 3 de septiembre de 1120, pero su sucesor y segundo Gran Maestre de la orden frey Raymond du Puy (1083-1160), modifica la regla originaria, haciéndola publica entre 1145 y 1153, y militariza a la orden, la cual había sido desde el principio sólo hospitalaria.

Desde que la orden tuvo estructura militar, todos los caballeros pasaron a ser religiosos atados por los tres votos monásticos, el de pobreza, el de castidad y el de obediencia, a los que Raymond du Puy añadió un cuarto voto; combatir a los infieles, no huir en el combate y jamás levantarse en armas contra un ejército cristiano, voto que, siete siglos después les resultaría contraproducente. A partir de este momento, a los religiosos de la orden se les concedió el tratamiento honorífico de Frey.

Los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén se convirtieron en unos valerosos guardianes de la fe, y bravos guerreros en las batallas, mas, centrándonos en España cabe comentar que combatieron en las Navas de Tolosa, y estuvieron en la vanguardia de la conquista de Mallorca, Valencia, Murcia, Jaén, Córdoba, Sevilla, Lorca, Baeza y el Salado. A cambio de sus servicios, la orden recibió mercedes, privilegios, tierras, donaciones reales y fortificaciones, como la del Crac de los Caballeros en 1142, que constituyó la primera sede de la orden, siendo esta, una impresionante edificación de piedra que todavía existe en Siria, en una colina a 750 metros de altitud, y así, hasta siete fortalezas más, como Margat y Krais en Trípoli. Creándose en 1140 una élite, una clase especial de protectores, que guardaban la doctrina, las normas y los principios de la orden.

Damos un salto en el tiempo y nos vamos hasta 1187, donde las tropas de Al-Nāsir Ṣalāḥ ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb (1138-1193), más conocido como Saladino, tomaron Jerusalén y mataron al Gran Maestre Roger de Moulins (¿? -1187). Mas, dice la leyenda que el sultán admiraba tanto a los hospitalarios, que permitió que 12 caballeros continuaran custodiando el Santo Sepulcro durante un año, pero tras ello, todos los hospitalarios sin excepción, tuvieron que abandonar sus fortificaciones en Tierra Santa, asentándose en San Juan de Acre donde construyeron un nuevo hospital.

Surcamos casi un siglo de historia y llegamos a 1281, año en que, en el llamado Sitio de Acre, se pierde esta ciudad, considerada el último reducto cristiano en Oriente, a manos de Saladino. De los sanjuanistas tan sólo sobreviven siete caballeros que se refugiaron en 1291 en Limasol, Chipre, donde había estado presente la orden desde 1210 gracias a la concesión de importantes propiedades, privilegios y derechos comerciales. Construyeron un nuevo hospital, y a la vez, iniciaron la construcción de galeras para dar protección a los buques de peregrinos que se dirigían a Siria y Palestina, convirtiéndose en los mayores corsarios del planeta.

Mas, debido a una creciente instabilidad en Chipre la expansión de la orden en la isla fue muy limitada, así, aunque los Lugartenientes Magistrales continuaron en la isla dirigiendo los Prioratos, Grandes Prioratos, Bailiajes y Encomiendas, que se comenzaron a fundar desde el siglo XIII, los hospitalarios, siendo Gran Maestre frey Foulques de Villaret (¿? -1327), desde 1310 se establecieron en la isla de Rodas, donde construyeron unas sólidas fortificaciones que resistieron cinco asedios y sirvieron como retaguardia a su flota, además de ofrecerle a la misma un puerto natural. La isla de Rodas presentaba una posición privilegiada, un vínculo entre el mundo oriental y el mundo occidental, y en ella permanecieron 213 años.

Según el historiador Antonio Pau Arriaga (¿? -2000), la vida en galeras era enloquecedora, y a veces estaban tan sobrecargadas, que apenas podían dormir tendidos. No había protección contra el sol abrasador, la lluvia y el agua salada, y con bastante frecuencia, un golpe de mar empapaba las provisiones y las hacía inservibles. Pero como parte positiva, gracias a que el papa los había eximido de pagar tributos, su patrimonio económico, en gran parte arrebatando a los piratas musulmanes que navegaban por el Mediterráneo, se incrementó exponencialmente, dinero que utilizaron para construir nuevos hospitales, navíos y fortificaciones.

Todo lo dicho junto a las aproximadamente 19.000 propiedades que administraban en Europa, supuso que la orden sanjuanista tuviera un poder económico impresionante, que la llevó a contar con una poderosa fuerza naval en el Mediterráneo con la que defendió sus intereses comerciales, llegando a ser una gran constructora de galeras, llevándolos en 1522 a diseñar y fabricar el primer acorazado de la Historia, el Santa Ana, un navío de plomo que pesaba 3.000 toneladas, al cual, el historiador Carlos Morenés (1911-1994) lo calificó como «el barco más grande y temido de su época». En el mascarón de proa lucía una figura de San Juan Bautista, que hoy se puede ver en la capilla de la catedral de San Juan de la ciudad de La Valeta, en Malta.

Además, construyeron el primer buque hospital de la historia, y no sólo en este barco, sino en todos sus hospitales, desde su fundación se utilizaban medidas de profilaxis muy avanzadas para su tiempo, como examinar la orina a los enfermos, tener camas individuales con varios juegos de sábanas y mantas, y además, los enfermos disponían de pellizas y pantuflas, y se les daba comida en abundancia.

Pero no todo fue bueno en 1522, pues su Gran Maestre Philippe Villiers de l’Isle-Adam (1464-1534), tras defender la isla durante seis meses, capituló ante el Sultán Suleiman bin Selim Khan (1494-1566), más conocido como Solimán el Magnífico, el cual poseía un ejército de 200.000 jenízaros con 450 naves. En esa batalla murió la tercera parte de las tropas otomanas, pero la orden, aunque con honores militares, tuvo que abandonaron la isla de Rodas.

Tras esto, la orden instauró un complejo sistema para sus posesiones basado en las “Lenguas”, siendo estos unos grupos geográficos de Prioratos de acuerdo con los idiomas que hablaban. Inicialmente fueron siete «Lenguas»:

Provenza

Auvernia

Francia

Italia

Aragón y Navarra

Inglaterra (con Escocia e Irlanda)

Alemania

En 1462 Castilla y Portugal se separaron de la Lengua de Aragón y formaron conjuntamente la octava Lengua. Mas, en el siglo XVI, la Lengua de Inglaterra fue suprimida por Enrique VIII (1491-1547), y siglos más tarde, restablecida de modo provisional en 1782 bajo el nombre de Lengua Anglo-Bávara.

Cada Lengua se componía de Prioratos o Grandes Prioratos, Bailías y Encomiendas, lo que se refleja en la estructura territorial actual de la orden: Grandes Prioratos, Prioratos, Subprioratos y Asociaciones Nacionales. Cada organismo se estructura interiormente de un modo distinto, y a su vez, estos pueden constituir Delegaciones.

Los Grandes Prioratos eran seis:

Roma

Lombardía y Venecia

Nápoles y Sicilia

Bohemia

Austria

Inglaterra

Los Subprioratos eran seis:

Alemán de San Miguel

Irlandés de San Oliverio Plunkett

Español de San Jorge y Santiago

Australiano de la Inmaculada Concepción

Estadounidense de Nuestra Señora de Filermos

Estadounidense de Nuestra Señora de Lourdes

En el siglo XIX se fundaron las Asociaciones Nacionales Alemana, Británica, Española, Francesa, Portuguesa e Italiana, Y en el siglo XX, las Asociaciones Nacionales de América y algunos otros lugares. En algunos países donde no existe una Asociación Nacional, como en Croacia, Eslovaquia o África del Sur, la orden tiene Obras Asociadas.

No hemos de olvidar que en 1312 el papa Clemente V (1264-1314), abolió la Orden de los Templarios, siendo la Orden de San Juan del Hospital, según la bula pontificia Ad vitam una de las herederas de muchos de los bienes de la Orden del Temple, sumándose estos, al gran patrimonio que tenía.

Volviendo al siglo XVI, en 1530, ocho años después de haber salido de Rodas, Carlos I de España (1500-1558), con el beneplácito del papa Clemente VII (1478-1534), cedió a la orden las islas de Malta, Gozo y Comino, que les pertenecían en su condición de titular de la Corona de Aragón, a la que estaban vinculadas desde 1282. De igual modo, también cedió a los sanjuanistas la ciudad de Trípoli en Libia. La intención del rey, era proteger el Mediterráneo occidental del imperio otomano, el cual en 1534 ya había conquistado la ciudad de Túnez.

A cambio de las cesiones de Carlos I, la orden prometió entregarle todos los años en la cetrería de Palacio, un halcón maltés, el cual, al cabo de siglos pasó de ser un animal vivo, a uno hecho de oro y de piedras preciosas. Este hecho daría lugar a la novela de Hammett Dashiell (1894-1961) El halcón maltés, y a la película de John Huston (1906-1987) del mismo nombre.

La orden estableció su sede en la isla de Malta, sobre la cual era soberana, estando en ella desde 1530 hasta 1798, pero esta no fue una buena época para la orden, pues a pesar de su poderío económico de antaño, pasaron por graves apuros económicos, ya que algunos Grandes Prioratos desaparecieron a causa de la Reforma Protestante.

En ese contexto, el 18 de mayo de 1565, tuvo lugar el Sitio de Malta. La orden tenía sus caballeros distribuidos entre las ciudades de Birgu, Senglea y los fuertes de San Ángel, San Miguel y San Elmo, y el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette (1494-1568), que da nombre a la actual capital de Malta, La Valeta, defendió heroicamente la isla con 540 caballeros, 1.000 soldados y arcabuceros españoles y unos 3.000 o 4.000 milicianos malteses, contra una flota otomana de 200 galeras y casi 40.000 soldados. El asedio duró varios meses, y se perdió el fuerte de San Elmo, pero la guerra se ganó gracias al español marqués de Santa Cruz Álvaro de Bazán y Guzmán (1526-1588), que rompió la línea de defensa turca con 60 galeras, y al Gran Rescate de los Tercios Españoles de Sicilia que comandaba el español marqués de Villafranca del Bierzo García Alvarez de Toledo Osorio (1514-1577), esto fue el 7 de septiembre de 1565. Esta derrota otomana favoreció la gran victoria naval de Lepanto por las fuerzas cristianas comandadas por los españoles Juan de Austria (1547-1578) y el Marqués de Santa Cruz el 7 de octubre de 1571, la cual puso fin a la amenaza otomana en el Mediterráneo.

La Orden de Malta le debe su nombre a la isla de Malta donde estuvo asentada 268 años, porque fue allí donde tenía la sede cuando frenó el avance turco en el citado año de 1565.

La orden transformó Malta con grandes proyectos urbanísticos, prosperando grandemente la arquitectura y el patrimonio artístico. Se construyeron palacios e iglesias, así como enormes bastiones defensivos, varios jardines y un gran hospital, considerado uno de los mejor organizados y más eficaces del mundo. Igualmente se fundó una escuela de anatomía, a la que siguió la facultad de medicina. La orden contribuyó particularmente al desarrollo de la oftalmología y la farmacología.

La Revolución Francesa acaecida entre 1789 y 1799, asestó un duro golpe a la orden sanjuanista, pues en Francia todos sus bienes fueron confiscados. Posteriormente, al iniciar Napoleón Bonaparte (1769-1821) la campaña de Egipto, ordenó la toma de la isla de Malta, y, dado que los caballeros sanjuanistas, según el cuarto voto, no podían alzarse en armas contra los ejércitos cristianos, no ofrecieron resistencia y abandonaron la isla.

Llegamos a 1800, los ingleses arrebatan el archipiélago maltés a los franceses, y aunque el Tratado de Amiens de 1802 reconoce los derechos de la orden sobre la isla de Malta, lo cierto es que esta no volvió a Malta hasta bien entrada la década de 2010, según un acuerdo con el Gobierno maltés que concedió a la orden el uso exclusivo del Fuerte de San Ángel por 99 años. Como apunte histórico, comentar que Malta se independizó de Inglaterra en 1964.

Volviendo a nuestra cronología histórica, tenemos que el Gran Maestre Ferdinand von Hompesch (1744-1805), se retiró a Trieste con aquellos que quisieron seguirle, pero, fue asesinado en 1801, proclamándose protector de la orden el papa Pío VII (1742-1823), que nombró Gran Maestre a Bartolomeo Francesco Maria Ruspoli (1697-1741), el cual estableció su residencia en Catania, una antigua población de Sicilia. Posteriormente la orden también se establecería en Messina y Ferrara, y finalmente en 1834 se estableció en Roma, en el Palacio Magistral en via Condotti 68, la calle más cara de Roma, donde posee estatuto de extraterritorialidad, siendo esta su sede en la actualidad. Además, en la Villa Magistral en la Colina del Aventino, también tienen una sede que funciona como su embajada ante la República Italiana.

En 1845 una vez establecida la orden en Roma, su nombre oficial se fijará como, Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.

La orden llevó a cabo misiones humanitarias durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y tras ellas, volvió a centrarse en su misión de asistencia hospitalaria, intensificándose esta hasta llegar a las regiones más remotas del planeta, estando definida la relación con la Santa Sede por la sentencia del Tribunal Cardenalicio instituido por el papa Pío XII (1876-1958), el 10 de diciembre de 1951, recogiendo en ese documento, no sólo las características jurídicas de la orden, sino también sus fines y su manera de actuar.

Avanzamos hasta 1961. Durante el papado de Juan XXIII (1881-1963) la Santa Sede aprobó unos Estatutos en los que reconoce su naturaleza jurídica, ya que la orden posee derecho canónico y a su vez, derecho internacional, y desde este derecho, la orden es neutral, imparcial y apolítica, funcionando como un estado soberano sin territorio en el que asentarse, disponiendo de una nutrida red de embajadas, incluso en países que no son católicos. La embajada de la República de San Marino en 1936 fue la primera, y este país, el primer Estado con el que se establecieron acuerdos diplomáticos. La embajada española se constituyó en 1937. Además, mantiene relaciones diplomáticas con más de 120 países en todo el mundo. Una notable excepción es Grecia, a pesar de que una de sus sedes fue Rodas.

La orden es potente en todos los sentidos, teniendo incluso sus propios tribunales. De otra parte, emite sus propios sellos y pasaportes, y dispone de matrículas automovilísticas propias cuyo código oval es SMOM (Soberana y Militar Orden de Malta) el único con cuatro letras. Además, desde 1318, justo después de conquistar la isla de Rodas, los Grandes Maestres como Foulques de Villaret comenzaron a acuñar su propia moneda con su efigie en ellas como señal de su poderío económico.

Las primeras monedas conocidas eran los “Grossi” de plata y pesaban unos 4 gramos. Medio siglo después apareció la primera moneda de oro, el “Zecchino”. Hasta 1500, la moneda de la orden no adoptó sus características propias, con la efigie de San Juan Bautista, las armas y la cruz de la orden en el anverso, y en el reverso la insignia del Gran Maestre. La pérdida de la isla de Malta en 1798 provocó la interrupción de la emisión de moneda, volviéndose a acuñar de nuevo en 1961 y, desde entonces, emiten con regularidad nuevas series de monedas en su propio sistema monetario. Es decir.

1 Scudo = 12 Tari = 240 Grani = 0,24 Euro.

La acuñación de la moneda se hizo en Roma en 1961, en París en 1962, en Arezzo en 1963, y desde 1964 la realiza la propia Ceca de la Orden de Malta.

Damos un nuevo salto en el tiempo y nos situamos en el 24 de agosto de 1994, fecha en que la Asamblea General de Naciones Unidas invita a la orden a participar en la Organización en calidad de observador. Asimismo, la orden también tiene representaciones en muchas otras organizaciones internacionales como el Comité Ejecutivo del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Organización Mundial de la Salud, la Cruz Roja, la FAO, la Unesco, o el Consejo de Europa.

Todos los años, en el día de La Candelaria, el 2 de febrero, y el día de San Juan Bautista, el 24 junio, la orden nombra nuevos caballeros en todo el mundo a la vieja usanza, es decir, golpeando suavemente con una espada el hombro izquierdo de los nuevos miembros. El actual presidente de la Asamblea Española de la orden es don Jaime Churruca y Azlor de Aragón.

Al Gran Maestre de la Orden de Malta, la Iglesia Católica lo considera Cardenal del Vaticano y Príncipe del Sacro Imperio Romano. Y los estados con los que la orden mantiene relaciones diplomáticas le consideran Jefe de Estado y le dan tratamiento de Alteza Eminentísima. A lo largo de su historia, la orden ha tenido 79 grandes maestres, siendo el actual Gran Maestre desde el 2 de mayo de 2018, su Alteza Eminentísima, el Príncipe Frey Giacomo Dalla Torre del Tempio di Sanguinetto (1944)

Componen el Gobierno de la orden;

El Gran Maestre

El Gran Comendador

El Gran Canciller

El Gran Hospitalario

El Recibidor del Común Tesoro.

Otro personaje fundamental en la estructura de la orden es el Cardinalis Patronus (Cardenal Patrono), nombrado por el papa y encargándose de promover los intereses espirituales de la orden y de sus miembros, así como las relaciones entre la orden y la Santa Sede. El cargo es ejercido en la actualidad por el Cardenal Raymond Leo Burke (1948).

Desde la fundación de la orden, sus miembros han tenido diversos nombres, algunos de ellos dependiendo de dónde estuviera establecida en ese momento. Así tenemos los nombres de;

Caballeros Hospitalarios, o simplemente Hospitalarios

Caballeros de San Juan de Jerusalén o simplemente sanjuanistas

Caballeros de Rodas

Caballeros de Malta

La Religión

Giovannitio Gerosolimitani

etc.

La naturaleza de la orden, expuesta en sus Estatutos, dice que es religiosa-laica, soberana, militar, caballeresca, de tradición nobiliaria, y con personalidad jurídica, aprobada por la Santa Sede y sujeta al derecho internacional. Sintetizándose sus principios fundamentales en su lema; Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum (Guarda de la Fe y regalo de los pobres), y se concretan en las actividades de sus voluntarios, que son una parte fundamental de la orden en tareas asistenciales, sanitarias y sociales. Y al igual que la Orden Templaria son consideradas por el pontificado como Órdenes Universales.

Según sus Estatutos, los miembros de la Orden de Malta, los cuales poseen Visado Diplomático, es decir, disfrutan de Inmunidad Diplomática, se dividen en tres clases:

Primera clase.

Compuesta por religiosos, aunque no están obligados a la vida en común. Y por caballeros de justicia, entre quienes se escoge el Gran Maestre.

Segunda clase.

Compuesta por caballeros y damas de honor y devoción, de gracia y devoción, y de gracia magistral, todos ellos en obediencia.

Tercera clase.

Compuesta por miembros laicos que viven según los principios de la Iglesia y de la orden.

Para ser admitido en la Orden de Malta, junto a la nobleza tradicional, se aceptan hoy en día, a las personas dotadas de nobleza personal, basada en una ejemplar vida cristiana y méritos hacia la orden.

La Orden de Malta actualmente, actúa a través de 12 Prioratos, 47 Asociaciones Nacionales, 1 organización internacional de ayuda y 33 cuerpos de voluntarios. Así como a través de numerosos hospitales, centros médicos y fundaciones especializadas. Además, custodia desde tiempos inmemoriales varios fragmentos del lignum crucis, (la cruz de Cristo). En España la reliquia más importante estuvo en la Iglesia de la Veracruz, a las afueras de Segovia, pero se le perdió la pista hace siglos.

El emblema de la orden es la llamada Cruz de Malta, también llamada, Cruz de San Juan, Cruz de ocho puntas o Cruz Octógona, la cual tiene cuatro brazos de igual longitud con dos puntas en cada extremo, siendo estos más anchos que en el cruce.

La Orden de Malta, ostenta el récord Guinness desde 1992 de «país más pequeño del mundo». En realidad, es la única nación soberana del mundo sin territorio.

Con esto queridos amigos, llegamos al final de estas breves pinceladas dedicadas a la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como la Orden de Malta, las cuales espero que hayan sido de su agrado e interés. La próxima conferencia se realizará Dios Mediante, el día 13 de diciembre de 2018 en la que hablaremos sobre la Orden de los Pobres Compañeros de Cristo y del Templo de Salomón, más conocida como la Orden del Temple.

Esperamos contar con vuestra asistencia, y hasta entonces, tened una buena vida.

Bibliografía

Libros

– Entre Castilla y Cataluña. Roger Galisteo

– Geometría Sagrada de la Gran Pirámide. Iván Paíno

– Historia de las cruzadas. Steven Runciman

– Los monjes soldados. Los Templarios y otras órdenes Militares. José Ángel García de Cortázar y Ramón Teja.

– La Soberana Orden de Malta: Un milenio de fidelidad. Antonio Pau Arriaga

– La Orden de Malta en España. (113-2013) Vol. II. Javier Álvaro Planas y Jaime de Salazar Acha

Webs

– Wikipedia

– Orden de Malta

– Numismática Lavín

– BBC News

– Matrículas del mundo

– Order of Malta,int

– Blasones hispanos

– Todo avante.es

Otros

– Hemeroteca del diario El mundo

– Hemeroteca del diario El Confidencial

– Hemeroteca del diario El Correo

– Los estudios sobre la Regla de la Orden de Malta: Estado de la cuestión (2003-2014). Fernando Fernández Fradejas.

Firmado: Juan Benito Rodríguez Manzanares 


[1] Del libro Los Monjes soldados. Los Templarios y otras órdenes militares.

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