La educación como base de la prosperidad social

La educación como base de la prosperidad social

La situación actual educativa

En este mes de septiembre en que se inician las clases del curso escolar de todos los niveles de 2020-21, se plantean varios dilemas como el de asistir presencial o no, los alumnos a clase, por temor a los contagios. Pienso que son riesgo que hay que asumir, si por evitar, no cumplimos con una de las bases de la formación de los niños y jóvenes, porque las clases suponen la convivencia y formación de la comunidad para la sociabilización de individuo. Porque  nuestro destino social pasa por convivir en comunidad, de lo contrario seríamos unos «salvajes ilustrados».

La Universidad de Alicante (UA) ha arrancado el curso de forma totalmente telemática dual con los profesores en las aulas y los alumnos en sus casas. Los sistemas informáticos se han sobrecargado, lo cual se irá solucionando, sobre todo, cuando a final de año entre a funcionar el 5G de Telefónica, con mayor velocidad en la red, ancho de  banda que mejorará los equipos webcam, pizarras digitales y las aplicaciones App. En la universidad sí es posible este tipo de enseñanza porque los alumnos ya están formados, pero no en niños ni estudiantes de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) de entre 11 a 16 años, porque no se han formado todavía. 

Hemos llegado al mundo virtual de Matrix, es cierto, pero esto es ficticio, no es real. ¿Qué será del futuro de nuestros jóvenes si no pudiéramos salir de este dodecaedro pandémico? Si nos quedamos todos en casa, en vida de confinamiento, perderemos capacidades cognitivas y sociales. No hay futuro si no asumimos riesgos, poniendo, por supuesto, todos los medios preventivos posibles de seguridad sanitaria, como, por ejemplo, reducir la ratio de alumnos por clases y contratar a más profesores. 

Pero, aquí está la conjunción adversativa, lo de contratar profesores no es tan fácil, más allá de lo puramente económico están las barreras idiomáticas. Por ejemplo, en algunas comunidades autonómicas Cataluña, Levante, Vascongadas, Baleares y Galicia, de las 17 que forman España, se le exige un dominio alto de la lengua vernácula para optar a oposiciones,  como valenciano, catalán, vasco, mallorquín  o gallego. Lo que supone que no pueden venir profesores de otras comunidades distintas, que no lo dominen. Lo cual ha sido, como se ha visto en esta pandemia, caer en la trampa de los corralitos y de los nacionalismos tan perjudiciales para los intereses del común de la Nación. En Estados Unidos, un profesor puede optar a dar clases en cualquier pueblo o ciudad o Estado, son versátiles, con dominar el inglés es suficiente, y tienen 328 millones de habitantes, ¿qué pasaría si cada uno de los 50 estados se hicieron nacionalistas e independientes? ¿Un caos, verdad? Pues por este caos camina España que, en vez de ser un espejo somos una vidriera en 17 fragmentos. 

No estoy en contra de las lenguas autonómicas, además de un derecho constitucional es cultura regional (ni nacional ni internacional), pero no deben ser murallas de limitación (porque el límite debe ser el cielo), parapetos de asilamiento, porque van en contra del provechos comunes como palanca de progreso en un mundo cada vez más globalizado, sin vuelta atrás, telemático y digital. Los planes educativos nunca deben ser mercadeo político. Los nacionalismos se quedan ciegos mirándose su propio ombligo, y no les interesa saber nada del bien común de España.

Jovellanos, un ilustrado del siglo XVIII y XIX

Un ilustrado como Gaspar Melchor de Jovellanos (1745-1811),  defendió diversas reformas para sacar a España del atraso general e industrial en el que se encontraba. Escribió ensayos, con un espíritu ilustrado y enciclopédico, sobre economía, política, agricultura, filosofía y costumbres, dirigido a la modernización y al progreso. Pero estas ideas, lo llevaron, en algunos momentos, a enemistarse con partidarios de continuar con la tradición como la Iglesia y la nobleza, y no llevar a cabo ese tipo de actuaciones educativas en nuestro país.

Fue miembro de la junta de comercio de la Sociedad Económica Matritense, y, en 1784 su director. Redacta diversos estudios sobre la economía de España, entre los que tiene singular valor el Informe sobre la Ley Agraria, en la que aboga por la liberalización del suelo, recogiendo el pensamiento liberal, norma sobre la que el Consejo de Castilla había volcado sus esperanzas para reformar y modernizar el agro peninsular. Plenamente integrado en la vida cultural madrileña, fue miembro de la Real Academia de la Historia (1779), de la Real Academia de San Fernando (1780) y de la Real Academia Española de la lengua (1781). 

Jovellanos defendía que la base de la «prosperidad social es una buena educación pública», sin duda alguna era un adelantado a tu tiempo sumido en revoluciones. La instrucción del pueblo es el primer germen del que se nutre el cuerpo social de una nación. Sin duda alguna la formación es pilar de progreso y convivencia en orden y derecho. Jovellanos es hijo de Ilustración, movimiento que fue interrumpido por la revolución francesa de 1789. Para progresar se necesita paz. La invasión napoleónica de España, en 1808, fue nefasta para la Educación, entre otros desastres de guerras y descolonización de América. Esta es una verdad no muy bien reconocida todavía, o por lo menos no bien valorada; pero es una verdad que sin Educción no se puede prosperar ni progresar, ni poner en marcha el tejido económico de un país.

Las fuentes de la prosperidad social son variadas y se vertebra desde varios sectores, pero todas nacen de un mismo origen, que es la instrucción pública, base fundamental de la sociedad. La instrucción pública es la matriz y el útero; la primera, hilo vital que abastece estas fuentes, aumentarla, conservarla es el primer objeto de un buen gobierno, aunque sea social-comunista como el actual. La Educación es el mejor camino para llegar a la prosperidad y la riqueza de las naciones. Con la instrucción todo se mejora y florece; sin ella todo decae y se arruina severamente. En futuros años veremos los desastres sociales por no invertir con inteligencia.

Decía Jovellanos sobre la Educción que «Su razón sin ella es una antorcha apagada; con ella alumbra todos los reinos de la Naturaleza y descubre sus más ocultos senos y la somete a su albedrío». ¿Qué medios no puede emplear para mejorar la instrucción?, ¿qué obstáculos no pueden removerse?, ¿qué prodigios no pueden producir? La instrucción mejora al ser humano y lo saca de las tinieblas de la ignorancia donde se halla sumido. La instrucción  facilita todos los medios de su bienestar, en fin, es el primer origen del progreso individual y tejido social.

Luego lo será también de la prosperidad pública, como bien común de desarrollo en los inicios de la revolución industrial. ¿Puede entenderse por este nombre otra cosa que la suma o resultado de las felicidades de los individuos del cuerpo social? Defínase como se quiera, la conclusión será siempre la misma: Educación e instrucción son prosperidad asegurada a largo plazo.

Obra de Jovellanos

Entre algunas obras pedagógicas  destacar:

 Memoria sobre la educación pública, o sea, tratado teórico-práctico de enseñanza con aplicación a las escuelas y colegios de niños. Cartuja de Valdemosa. Mallorca, 1802.  Instrucción dada a un joven teólogo al salir de la Universidad, sobre el método que debía observar para perfeccionarse en el estudio de esta ciencia. Castillo de Bellver, Mallorca, 1805. Hemos de tener en cuenta que la educación estaba en manos de la Iglesia, por ello se debía empezar por educar a los clérigos para que impartieran clases, que nunca serían laicas. De hecho, Jovellanos en 1760, bajo la protección del obispo local, parte hacia Ávila para realizar estudios eclesiásticos. En 1761 se gradúa como bachiller en Cánones en la Universidad de Burgo de Osca (Soria), obteniendo la licenciatura en la en Ávila en 1763.

Ambiente instructivo o persuasivo: el autor escribe para convencer al lector sobre la validez y eficacia de las ideas u opiniones expuestas. Jovellanos alecciona a sus lectores sobre la importancia de la educación pública para aumentar la prosperidad y el avance de una sociedad o nación con sentimiento de progreso.

Destacó, durante toda su vida, por su interés hacia el progreso social y económico decía: «Para mí la educación es la primera fuente de toda prosperidad».  Y no se equivocaba, los países cultos tienen más posibilidades de sobrevivir.

Pensamiento presente sobre la educación

El  pedagogo y doctor en Ciencias de la Educación  José Moratinos Iglesias, autor de Escuela de padres (ECU, 2020), en su artículo: «Una reforma necesaria educativa». Hoja del lunes de Alicante, 14-09-2020:

«Ha habido leyes y más leyes, que adolecían de varios defectos, como a continuación expondremos: la Ley Moyano de 1857 tuvo una larguísima vigencia, ¡nada menos que 113 años! En 1970 se aprueba la Ley General de Educación, con Franco, y estuvo vigente unos años en la Transición. Pero es a partir de 1980 cuando viene la serie de leyes orgánicas que estructuran nuestro sistema educativo. Así: Estatuto de Centros Escolares (1980), Ley Reguladora del Derecho a la Educación (1985), Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (1990), LOPEG (1995), Ley de Cualificaciones y FP (2002), LOCE (2002), LOE (2006) y LOMCE (2013). (…) Todas ellas leyes orgánicas, de alto rango, que adolecen de dos grandes defectos: eran leyes “de partido”, sin consenso, y donde se vertían aspectos doctrinales del partido en el Gobierno, y además no venían acompañadas de la correspondiente financiación para llevar a cabo las reformas. Asimismo, la auténtica educación en valores y en un humanismo personalista integrador de tendencias positivas, brillaba por su ausencia».

Conclusión

Mi opinión personal es que para lograr una educación eficiente en el alumnado, lo primero es tener el estómago saciado, es decir, las necesidades cubiertas  las necesidades básicas e igualdad de oportunidades. Niños y jóvenes son nuestro futuro.  Recuerdo en los tiempos de mi juventud, en Málaga, los niños teníamos que trabajar en el campo como un jornalero más. Otros recibían una instrucción primera básica alternándolo con el trabajo. Lo de ir  a la universidad era una entelequia, por ejemplo, la Universidad de Málaga se fundó en agosto de 1972, los pocos universitarios iban a estudiar a Granada o  Madrid, y ¿quiénes eran estos estudiantes? Eras los hijos de los ricos y pudientes. Por ello, se deben impulsar becas y más becas, para todos, no solo para los superdotados, que aprueban todas las asignaturas con nota. La igualdad de oportunidades es un valor fundamental constitucional para acceder a la educción como se ha dicho en el título, como base de la prosperidad social porque sin técnicos en todos los campos del saber científico y profesional, un país no tiene futuro. ¿Pero qué hace el Gobierno de “Sáncheztein”, invertir en Memoria Histórica y no en Educación?

Dudar y meditar

Dudar y meditar

En esta sociedad en la que no hay tiempo para pensar, se impone la duda como elemento disuasorio ante una actuación incorrecta sea propia como ajena.  En muchas ocasiones las cosas no son como parecen o como nosotros las vemos, porque las cosas no son ni blancas o negras, existen matices y tonalidades intermedias como la luz del día sobre una montaña. En la música hasta el silencio es una tonalidad.  Dudar es siempre aconsejable, nos obliga a meditar antes de actuar ante alguna acción o decisión importante. Filosofar equivale a dudar, y escribe Aristóteles: «Los que quieren investigar con éxito han de comenzar por plantear bien las dificultades, pues el éxito posterior consiste en la solución de las dudas anteriores, y no es posible soltar [el nudo] si se desconoce la atadura» (Metafísica, III). Se ha de planificar conociendo las dificultades. Otras veces se hacen cambios en el orden laboral sin hacer un plan de posibles daños o averías, es decir, son las variables imprevisibles.

Únicamente los que han aprendido a dudar, pueden ser científicos. A veces,  existen momentos en nuestras relaciones sociales, laborales o familiares en las que necesitamos cinco minutos de relajación para pensar o incluso necesitamos más tiempo para meditar. Es como dice el dicho «cuenta hasta diez antes de tomar una decisión» o respira, porque al respirar se oxigena el cerebro.

Es la duda la que nos hace ser prudentes. Tampoco se trata de llegar a dudar hasta que nos inmovilice, esa duda,  a la hora de actuar, sino que nos dé tiempo a reflexionar y analizar la situación. ¿Cuántas veces, hemos tomado una decisión equivocada? Y a posteriori nos hemos dicho, si yo me lo hubiera pensado antes no hubiera llegado a esta situación tan lamentable que no tiene vuelta atrás. Las cosas nos hubieran ido mejor.

Los acaloramientos nunca acaban bien. Una pelea verbal o física, siempre tiene sus consecuencias laterales o daños colaterales. Muchas veces son los propios hermanos los que discuten por una herencia, y acaban mal, tan mal que algunos no se vuelven a hablar jamás con la consecuente pérdida de unidad emocional, porque la familia para nosotros los latinos e hispanoamericanos es muy importante por su estabilidad y mutua ayuda.

Decidir o no decidir» esa es la cuestión como la de ser o no ser de Hamlet. En teoría las cuestiones emocionales deben estar por encima de las materiales. Cierto es que el mundo no es perfecto y muchas personas se aprovechan de los más débiles, o más descuidados: por lo tanto, siempre se debe acudir a un gestor de conflictos o la persona experimentada o al jefe de la tribu.

Siempre que se nos platee una petición, una actuación o un ofrecimiento gratuito hemos de dudar, dudar como forma de precaución y darle un tiempo al análisis. Pudiera ser que nos encontremos antes un filántropo o un altruista. Un pintor, por ejemplo, siempre duda  mientras construye su obra, va tomando mínimas decisiones, porque si lo miramos bien el ejercicio de la pintura es terapéutico, como la práctica de cualquier otra arte o juego en mayor medida oficios.

Algunas veces me han pedido un favor, y en lugar de responder inmediatamente digo «déjame que lo piense». Porque en la aventura siempre se puede presentar un contratiempo. Algunas veces debí decir «no» a la primera, o simplemente dudar como una vez que un amigo se ofreció  hacerme un seguro de hogar, que me salía más caro pagar la prima que poder cobrar alguna reparación en el hogar.  Pero al final accedí y se lo firme, al año lo anulé.

Nunca jamás hables a los demás de tus problemas, salvo que sea tu familia, de que estás deprimido, o aburrido de vivir,   o que estás en el paro mental creativo. La gente quiere rodearse de gente con éxito. Lo verás con la «gente guapa» o famosa, todos quieren con ellos. Usa tu talento de éxitos aprendidos, la experiencia de haber vivido. Usa tu talento seductor, y no sembrarás dudas de personalidad entre tus amigos porque sin darte cuenta te van a dejar de lado. Tu  móvil o IPhone dejará de sonar. Pero siempre demuestra seguridad en el actuar.

En una película que se llama «A Propósito de Henry», un famoso abogado  es tiroteado en Nueva York y herido en la cabeza y pierde la memoria y sufre amnesia temporal. Está interpretada por Harrison Ford, el de Indiana Jones. Recuerdo que el médico le dice a la mujer, interpretada por Annette Bening, que ante su desgracia y la ruina que se avecina le aconseja que nunca  diga a los amigos lo mal que estaba económicamente, sino que hiciera una fiesta por todo lo alto, para demostrar a los amigos lo bien que les iba, a pesar de la desgracia. Porque evidentemente los amigos son volubles a los contratiempos de infortunio, y ya no digamos si te meten en la cárcel, entonces es que ya se han olvidan de ti completamente.

Por lo tanto, antes de actuar siempre dudar y meditar.

Oír, escuchar y entender

Oír, escuchar y entender

Cuando asisto a una tertulia me pongo a escuchar a todos los contertulios, educadamente, por lo general hay un moderador que coordina los turnos de palabra, y a cada cual le da su tiempo, pero esto no siempre suele ser así, pues cuando llega mi turno, todos me interrumpen y no me dejan hablar e incluso me cortan el hilo de mi discurso, esto se llama simplemente falta de interés en lo que yo hablo, o lo dan por sabido. Una cosa es oír, otra escuchar y otra entender.

Estas son las tertulias en que todo el mundo habla y grita ¡ay los de los que gritan!, igualmente cuando hablas de ciertos temas con una persona determinada, suele pasar que le interrumpimos continuamente, sin escuchar al otro, porque estamos preparando nuestra respuesta o intervención. Cuando todos hablan no escucha nadie. Porque una disposición es la de oír y otro diferente la de escuchar. Todos oímos pero pocos escuchamos, que significa entender lo que nos dicen, aunque sea a medias. Por eso decimos que tenemos oídos, al órgano de oír, pero no decimo que tenemos «escuchidos taponados», ¿se me entiende, no? Porque un tercer elemento es el de entender.

Yo suelo escuchar con atención a los que me hablan, porque  escuchar no es lo mismo que oír, oigo pero no me entero de nada, sin embargo el matiz de escuchar es que te están enterando e interesando por lo que dice la otra persona. En el trabajo delante de tu jefe te tienes que poner a escucharlo para enterar lo que te dice u ordena. En cambio, en las conversaciones personales puedes optar por oír y desconectar.  Uno de los grandes placeres de nuestro tiempo es el de que  la gente te escuche, por eso me gusta dar conferencias, presentaciones o recitales, porque en ese tiempo me tienen que oír calladitos y sin interrumpirme.

Escuchar a los demás es una gran demostración de respeto y cariño hacia la otra persona, ésta se sentirá halagado, y además dirá luego que eres un tipo genial, y a lo mejor tú no has abierto la boca. Porque le han dado a entender que valoras sus opiniones, y si él otro te considera importante, más todavía. Actualmente, con las redes sociales como Facebook, pasa lo mismo, escribes un elogio a un comentario y ni te responden o te ignoran, se debe a exceso de información. Por consiguiente, uno ha de conservar las formas y no dejarse llevar por modas.

A veces, puedes encontrarte con un charlatán congénito, de los que no paran de hablar de sí mismos, éstos por lo general son ególatras, y solamente se interesan por ellos y por sus temas, éstas personas acaban aisladas y todos le dan esquizado diciendo: «ya está ahí al pesado éste». Uno de los sistemas que yo suelo usar para hablar con un pintor, es la de preguntarle por lo que estás pintando ahora, no lo que yo estoy pintando ahora, porque no le interesará lo mío, sino lo suyo, y de alguna manera tiene obligación de contestar. En el  mismo sentido si es un escritor o poeta.

Los otros días en una conferencia sobre Miguel de Cervantes, yo quería presentarme al conferenciante, yo sabía que si tenía coincidencias conmigo, respecto a  Azorín (uno de mis escritores preferidos) que era uno de los temas que a él le interesaba y así empezamos hablando de Azorín para pasar a Cervantes. La atención se consigue cuando le hablas a otro de su tema preferido. Así que muy decidido le dije que me habían gustado mucho sus temas sobre Azorín, e inmediatamente este conferenciante me dedicó unos preciosos minutos de su escaso tiempo antes de que empezara la conferencia. Por lo general, el conferenciante casi siempre está nervioso antes de empezar, y preocupado por la asistencia del público.   Por lo tanto, si le preguntas algo suyo se verá agradecido de que lo consideres importante y te aseguro que te atenderá.   Cuando se habla con una persona hemos de dejarlo hablar y esperar nuestro turno, esta es la clave, la de esperar, y luego preguntarle por sus asuntos, o cómo se llama o a qué se dedica o de dónde es natural.  La fórmula recomendada es: Escuchar + esperar + preguntar.

Recuerda lo que he comentado, no es lo mismo oír que escuchar.  Ser un buen conversador consiste en escuchar el doble de lo que se habla. Y estar muy atento a los gestos. Hay  gente que no le gusta que le toques en el brazo mientras habla con él. Otros son demasiado amigables y te agarran de las manos o exceso de cercanías. Por lo general, esto no tiene medida, depende del grado de amistad que tengas con esa persona. Pero ten en cuenta que el contacto siempre es una actitud familiar muy cercana. Y eso sí jamás olvides sonreír, porque los «carapalos», por lo general son marginados y rechazados. En esto tiempos el coronavirus puedes evitar las cercanía, y por un cierto tiempo evitar los saludos con la mano, o  los besos a las féminas.

Una vez iba yo en un autobús de línea cuando entró por la puerta del conductor una mariposa amarilla de la especie macaón. Se posó sobre una de las ventanillas, y a las cinco o seis paradas la mariposa salió por la misma puerta por donde entró.   

Amigo lector, si has entendido el relato de la mariposa es que has escuchado bien mi artículo. Un abrazo.

El escritor que vendió su pluma Montblanc

El escritor que vendió su pluma Montblanc

Si tú eres lector siempre podrás escribir tus experiencias y publicarlas gratis en plataformas editoriales en internet como LULU (con instrucciones en castellano), o Amazon (en inglés), no con la pretensión de ser un escritor famoso para vivir de ello, sino como realización anímica y personal. Otros amigos me dicen que sus ambiciones no son las de publicar, lo cual es también una opción. Hoy en día publicar on-line es económico en relación con los antiguos tiempos de la linotipia (Máquina para componer textos tipográficos que fundía el metal de las letras de una línea completa de texto y facilitaba la composición), por sus altos costes, pero ahora cualquiera, con un mínimo de dedicación, puede hacerse una auto publicación. En Amazon es como tirar un libro al océano Atlántico para que lo pesque un lector o una editorial importante, no de medio pelo.

Cuando decides ser escritor profesional tienes que vender tu pluma Montblanc y escribir en ordenador, y luego pagar a un corrector de estilo, para dejar tu novela impoluta. Las novelas negras o policiacas son las que más se venden, y además pueden ser adaptadas al cine o a series de televisión como, El tiempo entre costuras de María Dueña, El capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte o El guardián invisible de Dolores RedondoApache de Miguel Sáez CarralLa catedral del Mar de Idelfonso Falcones etc. Pero ser como ellos es solo un sueño. Todo está muy bien y las ganas también sobradas, pero sin conocer ni la teoría ni técnica de la composición de una novela, no se puede escribir, ni tampoco, siquiera, un relato o un cuento excelente, y, menos aún una novela, no se trata de talento sino de técnica, que se aprende en los talleres de escritura creativa o a través de manuales como el de Secretos para escribir novelas y relatos de venta en Amazon a un precio de coste; pero en realidad ¿quién tiene tiempo para empezar a estudiar, ponerse a escribir, horas, días, semanas o meses, e incluso años, para que luego te rechacen en las editoriales? Las novelas rentables son los thrillers históricos o contemporáneos.

El cine es el destino deseado de las novelas negras. Para ello has de escribir una buena novela que tenga suspense y que sea de interés de un Agente literario que te busque un editor acorde con el tema, porque los editores de hoy en día no admiten ya novelas directas de los autores noveles. Una vez conseguido editar en una editorial que promocione el libro (una importante editorial como Planeta), podría ser que te llevasen a la Feria del Libro de Frankfurt, o Guadalajara en Méjico, por no hablar de Madrid. Es entonces cuando puedes recuperar tu pluma Montblanc, porque el éxito está asegurado, ya que la comprarán y se traducirá a varios idiomas. Es en este estamento cuando se interesan los directores de cine por las novelas, que es lo máximo que aspira el novelista. Pero esto es un sueño.

Lo que te acabo de contar es una utopía, muchos son los que escriben y muy pocos los que llegan, bien por falta de promoción, talento, y quizás llamémosle un poco de suerte en el juego de las carambolas. Tener un buen Agente literario es fundamental, y no es fácil, generalmente no quieren a noveles.

Antes de empezar a escribir una novela te has de leer por lo menos cuarenta novelas del estilo que deseas imitar o parecerte, nunca copiar, sino inspirarte en el estilo. Uno de los grandes vendedores de novelas y adaptaciones cinematográficas español es el cartagenero Arturo Pérez-Reverte, que vendió su pluma Montblanc (como vender tu alma al diablo) cuando era reportero en la guerra de Bosnia a un diablejo o duende del Territorio Comanche, La primera novela que publicó, con discreto éxito, fue El húsar en 1986, ambientada en el siglo XIX, a la que siguió, dos años después, El maestro de esgrima, cuya acción transcurre en el Madrid galdosiano (llevada al cine con gran éxito de taquilla). La siguieron El club Dumas y La tabla de Flandes (llevada al cine), que fueron las que lo hicieron conocido. Ya siendo un escritor de éxito, publicó en 1996 El capitán Alatriste, novela que daría comienzo a la saga sobre el Siglo de Oro español que le convirtió en un superventas (Serie de televisión). Lo cual no es sorprendente, ya que la gestación de Alatriste estuvo relacionada con la historia de un pendenciero de Flandes, su especialidad, porque la historia de España tiene mucho recorrido, pero, sin duda, nuestro complejo de inferioridad nos hace situar nuestras novelas en Manhattan o en Londres. Y hemos olvidado todo lo que España aportó al Nuevo Mundo.

Lo que hemos de tener en cuenta es que entre el arquero y la diana hay unos segundos de tiempo, donde el arquero ha empleado años de trabajo y esfuerzos para poder hacer como Ulises al tensar el arco al regresar a Ítaca.  No existe el éxito sin esfuerzo y sin técnica, y con todo eso podría ser que no fuera un arquero para medallas ni de oro, ni de plata ni de bronce, siquiera de hierro. Así es la vida, unos lo logran y otros no, porque quizás nuestro empeño, nuestra diana no era el camino de nuestras cualidades, y sean, quizá, otros caminos que aún no hemos descubierto, como desarrollé en mi libro Tus zonas de éxito.

Es bueno escuchar y conocer las críticas, pero luego uno tiene que saber digerir y quedarse con lo constructivo, que mejore las futuras obras, porque como dijo Mariano de Larra «Escribir en España es llorar», y es cierto un siglo y medio después.

El liderazgo y sus ejercicios

El liderazgo y sus ejercicios

Mandar es sencillo, consiste en comprobar que se hace lo que has mandado o se está haciendo y sus resultados. Y si no se hace es cuando uno ha de pedir explicaciones porque si no las dan, satisfactoriamente, los obligados a cumplirla serán amonestados. Se vuelve a mandar de una forma comprensible hasta que se haga de una forma u otra, el resultado es lo de menos, lo importante es que la gente que está bajo tu mando, órdenes o subordinados, o como los quieras llamar, han de saber que el jefe tiene el poder de decidir. El líder es la figura que tiene seguidores por simpatía, como pueden ser partidos políticos, o sectas religiosas, o famosos, pero el jefe no es líder, sino un cargo intermedio. La gente sigue al líder sin ninguna obligación, simplemente porque se siente más seguro con sus decisiones.

No se puede dejar de exigir que se haga lo que tú digas, no se pueden permitir dejaciones ni negligencias. En la vida militar te ordenan acciones sin darte explicaciones y tú obedeces, sabiendo que la obediencia debida puede colisionar contra la Constitución. Lo que sirve para la vida militar también sirve para la vida civil. El líder toma decisiones, sin temor a que disgusten a otros, puesto que, si no tiene capacidad de decir, nunca jamás será líder, sino una “monja de la caridad”.  Se puede ser bueno y condescendiente, pero llega el momento en que se ha de tomar la última decisión y se ha de decir «esto se hace así porque lo digo yo» o «no, se hace lo contrario a mis órdenes».

El liderazgo es, por lo general, de carácter cabezón, y de ideas fijas, por eso tiene asesores, como los presidentes de los gobiernos. En las empresas, es distinto, se hace creer que funciona el equipo, y hay que dejar que piensen que, el resultado ha sido una idea del equipo, de esta forma, se convencen de que lo están haciendo bien, y se reafirma su autoestima, se sentirán más importantes y productivos.  Sobre todo cuando el líder coincide con la figura del dueño y amo de la empresa, entonces no existe el líder, sino el amo.

Es necesario, como escribiera Dale Carnegie, que el personal se sienta querido e importante, y sobre todo elogiar cada uno y todos los progresos de tus colaboradores o subordinados, o sea, ser abundante en elogios. Y frecuentemente premiarlos con anotaciones en un cuadro de honor, con premios e incentivos. Es seguro que, casi siempre son los mismos los que se merecen premios, pero es importante no dejar de lado al grupo de los anónimos ignorados (el pelón de los torpes) o los que no tienen capacidades para hacer más. Pero como una de las labores del jefe es la de ser justo y graciable, ha de hablar con ellos privadamente, para conocer sus mínimos progresos, su interés, y, a veces, el jefe quedará asombrado de lo que este grupo de ignorados, de anónimos que, por otra parte, son multitud y muy receptivos, son capaces de lograr. Sobre todo cuando saben que su opinión puede contar.

Porque hay gente tímida que es incapaz de dirigir la palabra al jefe, pues está en su educación represiva el ser sumisos, no son folloneros, ni protestones. Pero, en el fondo, sienten y sufren como los demás. Por ello, este grupo requiere la atención personalizada del jefe y, en algunos casos, pueden asombrar sus capacidades de trabajo, su entrega y su lealtad. Son los típicos que en clase van sacando aprobados con esfuerzo, que no arman follón, que no sobresalen y que nunca pregunta nada. Pues en la vida laboral es lo mismo. Son los que un día cambian de empresa y se convierten en jefes, o líderes políticos; sin embargo, contigo no eran capaces de rendir al 120 %, simplemente, porque su destino era otro.

Por otra parte, el liderazgo se ejerce desde el ejemplo. Todo jefe tiene, a su vez, a un jefe superior, que cuando le ordenan algo que no le agrada, no puede ir proclamándolo o quejándose, sino que se calla y actúa, se llama lealtad al mando.  Porque si, su comportamiento, no es ejemplar, luego, estos empleados a los que zarandeas te van a copiar los vicios y no las virtudes. Los empleados o subordinados copian a su jefe de obras, ellos son su espejo en el que mirarse.  Por consiguiente, cuando se incorpora un veterano de otro departamento, de otro destino, vendrá con los vicios o formas diferentes de hacer las cosas. Lo mejor es que vaya pasando el tiempo, y observarlo, hasta que llega el momento en que lo tiene que llamar a solas, no en grupo, lo metes en el despacho y le explicas cuáles son las normas en el destino que ocupa ahora él y quién es el jefe. 

Nunca nos gusta abroncar a nadie, nunca nos gusta disgustarnos, va contra la natural tendencia del comportamiento humano. Pero cada cual tiene su responsabilidad, y la responsabilidad del jefe, es la de exigir y ordenar para rendir o conseguir objetivos. Llegará un momento en que de tanto dirigir o mandar, se hace rutinario, tan rutinario que únicamente, excepcionalmente, tendrás que despedir o corregir a alguien o cortar cabezas por su incompetencia, insubordinación o malos resultados.

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